Las Puertas de la Percepción de Huxley están abiertas

Las Puertas de la Percepción de Aldous Huxley es un libro icónico y controversial del siglo XX, un libro que abrió caminos para experimentar con la percepción sensorial y mental. Este libro ofreció argumentos para que el lector se atreviera a probar estados exaltados de conciencia, para que buscara una percepción ancha y exitada con la cual explorar la intensidad de la existencia.

Las Puertas de la Percepción de HuxleyEl libro Las Puertas de la Percepción primero impactó en Estados Unidos y Europa, llegó a intelectuales y a los movimientos hippies y libertarios de los años 60, a las sociedades desencantadas de Occidente. El libro inspiró a Jim Morrison para bautizar su banda con el nombre de “The Doors”.

Posteriormente el libro llegó a Latinoamérica y al resto del mundo. Tal vez en Asia no tuvo un impacto tan fuerte, donde la búsqueda del vínculo entre el ser interior y el mundo es algo que el budismo tiene en su seno. Las Puertas de la Percepción fue uno de los primeros libros, sino el primero, en los que un autor describe su experiencia ingiriendo mescalina.  Fue publicado en 1954, 14 años antes que Las Enseñanzas de Don Juan. (La otra obra muy conocida de Huxley es Un Mundo Feliz, publicada en 1932)

Aldous Huxley fue un testigo de las revoluciones y las guerras del siglo XX que cambiaron el curso de la historia. Nació en 1894 y murió en 1963. Traía una herencia científica, decimonónica e inglesa, la cual hizo contraste con su literatura futurista y denunciativa, en contra de la perversidad de la civilización de masas. Mucho del trabajo en Las Puertas de la Percepción roza los límites entre la ciencia, el arte y la religión. Según J.G. Ballard, Huxley afirmó que su objetivo como escritor era llegar técnicamente a la perfecta fusión de la novela con el ensayo.

Las Puertas de la Percepción y punto de vista del libro

El libro empieza destacando la cercana similitud química entre la mescalina y la adrenalina. Subraya especialmente el parecido con el Adrenochrome, un producto de la descomposición de la Adrenalina que posiblemente ocurre naturalmente en el cuerpo humano y que genera una percepción exaltada, éxtasis e incluso puede llegar a provocar cuadros de esquizofrenia.

Hay sustancias que conectan de modo especial con el cerebro. Por ejemplo, una reciente noticia anunció que posibles tratamientos con psilocibina, componente de algunas setas mágicas, podrían ayudar a llegar a rincones primitivos del cerebro, para desarrollar terapias que ayuden, casi desde un nivel inconsciente, a generar cambios emocionales benéficos en la gente. Huxley habla especialmente de la mescalina, pero si hubiera conocido la psilocibina seguramente habría dedicado un capítulo, o un libro, a propósito de su efecto onírico.

La exaltación del estado de conciencia, la profundización y cambio en la percepción que sobreviene por la ingesta de mescalina es el objeto de reflexión de Huxley, quien quiso entender esta experiencia psicotrópica dentro de un marco de comprensión racional, fuera de las interpretaciones tradicionales, indígenas y populares.

Huxley intentó dar un punto de vista “objetivo”, científico, que diera un interés legítimo y renovado en estas exploraciones sensoriales y mentales. En el libro cita al Dr C.D.Broad para quien “la función del cerebro y del sistema nervioso es más eliminativo que productivo… su función es protejernos de ser sobrellevados y confundidos por el enorme volumen de información que puede recoger el cerebro”.

Huxley se adscribe a este punto de vista, según el cual se entiende al cerebro como una válvula de reducción perceptiva, un mecanismo de protección frente al amplio poder de absorción de percepciones del ser humano. El cerebro como regulador de nuestro estar-ahí, del estar-en-el-mundo. Sin esta regulación, quedaríamos a merced de la percepción abstraidos en una contemplación y sentir incapacitantes.

El experimento de Huxley con la mescalina

Teniendo en cuenta lo anterior, el efecto de la mescalina es comprendido por Huxley como un inhibidor de esa válvula reguladora del cerebro. El efecto más inmediato que él mismo vivió, dice, es haber quedado absorto en la contemplación, y libre del filtro del lenguaje. Una percepción sin palabras. “La mescalina abre las puertas de la percepción pero es incompatible con la acción” afirma el autor.

También se sintió libre del mundo del “yo”, de la jerarquía del sujeto. La mescalina le reveló la esencia y la fuerza de lo que estaba afuera de él, y no tanto lo que estaba dentro de sí, porque esto no le sorprendió tanto. La forma de los objetos, la inmensidad de la presencia de lo que existe, la intensidad de la vida que le rodea.

Pero rápidamente entendió que había un peligro, el miedo de ser desintegrado bajo la presión de una realidad muy intensa para ser manejada por la mente. La literatura sobre la experiencia mística y religiosa de aquellos que se llegaron a estar frente a frente con la divinidad, abunda. Y es esta, siempre momentanea, visión de la luz ardiente e insoportable de la divinidad lo que lleva a que la mente se quiebre bajo un Mysterium Tremendum.

Puertas de la percepción en la historia

La mayoría de la gente, alerta Huxley, siempre ha buscado escapar de los límites de la percepción “normal”. El arte, los carnavales, la religión, la danza, y otros escapes en la cultura, han servido para expandir la percepción y la mente, y complementariamente, todo tipo de sustancias han sido utilizadas históricamente para disparar esta percepción. Por ejemplo, la relación entre religión y drogas es histórica y está en el mismo centro del chamanismo.

La Iglesia de Nativos Americanos y sus ritos peyotistas, afirma Huxley, muestra una posible reconciliación entre cristianismo y mescalina. Huxley habla de “las vacaciones químicas del intolerable ensimismamiento y repulsividad del entorno” y del impulso natural de la humanidad a satisfacer los apetitos del alma.

Entiende entonces que el alcohol y el tabaco sean drogas aceptadas actualmente, en tanto que el ser humano busca estar sedado, pero Huxley es especialmente crítico con estas dos (habiendo otras sustancias mucho más profundas y místicas). Evidentemente, las críticas a este libre no faltaron, ni faltan. La derecha política, la iglesia y el conservadurismo social ven un peligro de incitación a las drogas en este libro.

Huxley denuncia que la educación en Occidente ha estado demasiado enfocada en el yo, tal vez por el desbordado entusiasmo del racionalismo, y por el contrario, ha sacrificado una pedagogía de los sentidos y la percepción, una educación que mire por fuera de la autocontención de la individualidad.

Las Puertas de la Percepción no solo exalta las beldades de abrir el rango de percepción, también expone la cercanía con el delirio, la ansiedad y la esquizofrenia. De hecho, esta doble cara de la conciencia acrecentada llevó a Huxley a profundizar su ensayo sobre la percepción y la mescalina con otro titulado Cielo e Infierno (Heaven and Hell). En él analiza cómo la mescalina, y otras sustancias y prácticas, llevan al ser a las antípodas de la mente. Comúnmente, los dos ensayos se editan en un mismo libro.

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