Las Puertas entornadas de Rafael del Castillo

Antología Puertas Entornadas - de Rafael del Castillo

El libro Puertas entornadas del poeta Rafael del Castillo es una antología personal publicada en el año 2010 por Caza de libros Editorial. Dice mucho que sea una antología personal, una colección propia, un auto-filtro. ¿Son acaso los poemas que más significado tenían para Rafael? Esta serie de poemas es un conjunto de desesperanzas, de soledades aceptadas, son una especie de dulces portazos en la cara, son resignados noes. Rafael del Castillo Matamoros es un escritor colombiano, de Tunja, que lleva a sus espaldas el mérito de haber creado el Festival Internacional de Poesía de Bogotá y la revista Ulrika. He leído este libro, y he descubierto a un escritor cuidadoso, que elige con perspicacia sus palabras… Sus imágenes tienen ese extraño ingrediente, esa escurridiza propiedad, que llamamos poesía.

Puertas entornadas, entreabiertas, entrecerradas

Me pregunté qué es una puerta entornada… no estaba seguro. Después de buscar su significado puedo decir que el título Puertas entornadas le queda bien a este libro. Cuadra bien con el contenido, con la tripa. Son puertas que están entreabiertas, entrecerradas, más bien cerradas, pero que se podrían abrir con solo empujarlas, sin esfuerzo. No obstante, al llegar a ellas, no las abrimos, simplemente porque no hemos sido invitados, o porque no son para abrir.

Conocí a Rafael del Castillo en la librería Animal Sospechoso en Barcelona. Y por eso tengo un libro dedicado. Rafael mira como si le costara trabajo aceptar que eso en frente suyo, eso alrededor, es la realidad (o un tipo de realidad). Observa con esfuerzo, como quien no ve en medio del humo, o de la penumbra. Escribe Rafael en el poema “Mística”:

Porque la luz no ha estado de mi parte
he debido encender
mis propios fuegos
Porque el sol es muy pálido en mi calle
Olvido pronunciarlo en mis poemas
Porque el amor me quiere lejos suyo
le pongo zancadillas y
lo poseo
en hoteles de paso
a horas
hábiles

Ya sé que el día en que lo conocí, había mucha cava celebrando su paso por Barcelona. Y todos estábamos o un poco ebrios, o un poco contentos. Pero confirmé que Rafael del Castillo mira así, cuando vi con más paciencia la foto en la cubierta de esta antología Puertas entornadas. Y me atrevería a decir que siempre ha sido así su mirada. Dicho sea de paso, la fotografía en la cubierta del libro es muy buena, retrata a Rafael como si estuviera en una catarsis silenciosa, viendo versos que pasan por el aire. La foto es de Pedro Cote Baraibar.

Poema de Rafael del Castillo - Hermana muerte

 

Poeta existencial, poeta abandonado

Fácilmente se podría decir que la obra poética de Rafael del Castillo es existencial. Fácilmente, es decir, insufucientemente. Por una parte, es interesante descubrir sus varias búsquedas divinas, sus varias preguntas sobre el dios silencioso, un recurso poético común y transversal en la literatura moderna. En el poema Cánida:

“…llevo a mi perro al lado
por si de pronto alguien
Me viera hablando a solas.

A solas
o con Dios: 

El caso aquí
es lo mismo

“Querría pagare a dios con la misma moneda” dice en algún verso. Con la moneda del silencio y la indiferencia. Estos poemas tienen forma de confesiones, no de pecados, sino de pesares. Son poemas al dolor, no el punzante, sino el dolor compañero, el dolor que va de la mano. Es interesante repasar varios títulos de los poemas para respaldar la anterior lectura: “Oración al pesimista”, “Si la luna dice no”, “Mi doble”, “Sanos consejos de una prostituta”, “La manzana agoniza”, “Mi corazón de piedra”. El poema Mi doble, es uno de los que más me han gustado, cito un fragmento:

Todos los pájaros se han puesto a cantar en esta fría hora
Parecieran querer darle algo de vuelo
A tanta criatura melancólica sin alas y sin voz
o sin la más mínima esperanza…
a ciertas horas de la noche o de la madrugada mi doble yo
cerramos nuestros ojos,
Sordos o adormecidos
Quizás muertos, seguramente muertos…

Prosa a estas Puertas Entornadas y a Rafael del Castillo

Yo entiendo a este poeta. La soledad y su decepción, yo las entiendo. Las ha cifrado en el poema como códigos de guerra que, tal vez, buscan un rescate y huir del enemigo. Eludirlo hasta perderlo, y así ganarle. Porque es imposible ganarle de cerca. Lo entiendo, pero no tanto para ocupar su lugar, y rescatarlo. Lo entiendo bien, me invito a creer, lo suficiente para buscar huir de sus males, tan próximos. Huir hasta perderlos, huir lento tomando un camino contrario. Y así ganarles. Hasta que ganar no tenga significado. Porque la lejanía transmuta al perseguidor y la razón de la persecución.

Excepto esos códigos, ha cambiado todo. Me ha cambiado la piel, pero sus palabras estaban tatuadas en otra piel. En el tiempo que es piel de todo, incluso de la lejanía. Y del tiempo no se huye, ni se acepta. Solo se siente y confunde. Entiendo sus confesiones y sus berrinches poéticos, y sagrados. Los siento cerca.

Dedicatoria libro Puertas Entornadas de Rafael del Castillo

 

1 opinión en “Las Puertas entornadas de Rafael del Castillo”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *