Reseña de Los retos de la educación en la modernidad líquida

Estudiando dentro del seminario, se nos solicitó realizar una reseña en torno a un libro. Algunos materiales nos los proporcionó muy amablemente el Dr. José Luis Montero. De ellos elegí abordar el texto titulado «Los retos de la educación en la modernidad líquida» del autor Zygmunt Bauman, hilo conductor del presente trabajo.

  • Título del libro: Los retos de la educación en la modernidad líquida.
  • Fecha de publicación original en Español: 30 de septiembre de 2007
  • Autor: Zygmunt Bauman
  • Editorial: Gedisa
  • Prólogo: Violeta Nuñez

El Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona en su página de internet describe a Zygmunt Bauman, autor del texto a reseñar, como un sociólogo y filósofo oriundo de Polonia. Tuvo que migrar de distintos países por su descendencia judía, situación social complicada por las persecuciones y discriminaciones en la primera mitad del siglo XX. El lugar que lo vio vivir sus últimos años fue Londres; fue uno de los sociólogos más importantes del siglo XX, proponiendo una sociología crítica y emancipadora.

Desde el inicio del texto, en el prólogo, Violeta Núñez plantea algo muy interesante aparte de dar una pequeña introducción al contenido del libro y es que no hay teoría con relación a cómo escribir un prólogo. Si bien se sabe es la parte introductoria al libro, no hay un tratado de especificidad a qué elementos básicos son los que debe contener, por lo que se avoca más a una experiencia de lectura.

Para el inicio del texto, Bauman habla sobre el progreso de los atajos, desde el encontrar en supermercados estadounidenses comida fácil de preparar para ahorrar tiempo, el comprar lo que antes tenías que hacer; este mejoramiento se comenzó a copiar para distintas áreas, estos nuevos y mejorados comenzaron a popularizarse a elementos tan sencillos como el comer una manzana o una naranja en donde los jóvenes y niños prefieren tomar un jugo procesado y librarse del inconveniente de comer la manzana o pelar la naranja.

Para los adultos, el tomar directamente de la botella una cerveza y no seguir el protocolo de verterla en un vaso es fruto de la prontitud de las cosas. El té helado que antes debía de seguirse una serie de pasos sencillos ahora se disfruta con la pronta acción de poner una bolsita procesada en un recipiente con agua fría o helada y saciar la sed. También pasa con productos como el atún y quitar del pan de caja las orillas que no gustan y las empresas en su afán de proveer una satisfacción instantánea y al menor esfuerzo retirarlas del producto.
En el primer apartado se describe el término del síndrome de la impaciencia, factor contrario a la tesis de Max Weber que planteaba la postergación de la gratificación, considerándose la pérdida de tiempo algo imperdonable y sumamente condenable. En la actualidad se puede hacer referencia a los bancos en donde la discriminación queda al descubierto ya que hay gente superior que espera poco y es atendida pronto y gente inferior que debe esperar más tiempo. El trabajo estable también ha sufrido estos embates modernos en donde los jóvenes no quieren permanecer por mucho tiempo en un solo empleo, el compromiso lo perciben como algo abstracto y con rechazo. Benjamin Franklin proponía que el tiempo es dinero, poniendo al tiempo como elemento preciado y digno de aprovechar y cuidar; en la actualidad se da un fenómeno contradictorio en donde el tiempo incluso se vuelve una contrariedad a la libertad humana, libertad a poder tener varios goces en corto tiempo y no postergarlo.

La educación no se libra de los embates de los tiempos modernos al ser considerada como un producto y no como un proceso. Bauman retoma a D. Myers acerca de un estudio que realiza para ver los alcances de los egresados de diversas instituciones educativas y que el propio Myers comenta su malestar en torno a la limitación que pueda generarse al concluir una carrera profesional en donde el conocimiento no se debe de cortar, sino que es mucho más extenso y vasto para quien quisiera seguir creciendo para ser una mejor persona.
La educación percibida por los jóvenes en donde al finalizar sus estudios ya contaban con los conocimientos únicos era un error desde la perspectiva de Myers ya que los estudiantes debían tener un panorama más abierto en torno a las distintas disciplinas; una especie de transversalidad disciplinaria que complementara su formación académica, agregándose más conocimientos a los ya adquiridos.

Para el apartado de conocimiento Bauman propone que éste tendrá valor a medida que dure, así como la educación se valorizará más a medida que ofrezca un conocimiento de valor duradero, considerándola como un producto de gran valor y manteniéndolo a futuro. Bauman menciona que dentro de esta modernidad líquida la educación enfrenta un reto ante la juventud contemporánea: el reemplazo de elementos que antes tenían una razón de durar mucho más tiempo.

La educación ha pasado por múltiples devenires con una lógica renovadora a razón de ajustes y reformas, Bauman plantea que dentro de la modernidad líquida el aferrarse a lo ya establecido suponía una amenaza, restringiendo la libertad de nuevas oportunidades, ejemplo de ellos son las revistas que dictan los cánones a seguir en cada nueva temporada o las compañías telefónicas que no es posible traer un celular viejo si ya salió al mercado uno nuevo.

La lógica mercadológica del consumismo es que hay que desechar aquello que tenga una larga duración y mejor tener un goce por lo breve. Extrapolándolo al área de le educación la tendencia a seguir es tener predilección por lo instantáneo, como el software que cada día surge algo nuevo y entra en desuso lo anterior.

El conocimiento dentro de esta modernidad líquida se ha transformado en una mercancía en donde el valor comercial refleja lo que va a diferenciar al producto de los ya existentes dejando a un lado su calidad, por lo que un producto que se desgasta rápidamente lo reemplaza uno nuevo como en el caso de Estados Unidos en donde se concede el permiso de construcción, pero ya con el de demolición. Para el siguiente capítulo del cambio contemporáneo parte de dos supuestos, el primero es que hay una necesidad de transmitir los conocimientos de los maestros a los educandos, el segundo supuesto partía de que los maestros moldeaban la personalidad de los alumnos. El cambio también se percibe en cierta terminología contemporánea. Ejemplo de ello: culturas, redes, equipos, coaliciones e influencias.

Un mundo líquido, según Bauman, se caracteriza por ser múltiple, complejo, en veloz movimiento, ambiguo, enmarañado, plástico, incierto, paradójico e incluso caótico en donde la calidad de una persona se mide por éxito obtenido no solo en sus proyectos, sino en el éxito de su último proyecto. En esta modernidad en donde casi no se conserva nada, el estar en constante movimiento puede asegurar la permanencia, el no quedarse estático.
Para el último capítulo se maneja el concepto de memoria en donde la esencia del aprendizaje y la educación radicaba en lo duradero. Dentro de la modernidad líquida el disciplinar y vigilar se desgastan muy fácilmente, a diferencia de la dominación mediante amenazas, ofertando a la venta su propia persona, las mejores ofertas llegan cuando se es diferente y no semejante, dentro de esta modernidad líquida se fijan más en asesores que en maestros que les hagan ver la realidad tal cual es. Las personas se encuentran en un mundo inmerso en información, pareciera mayor la información circundante que los fenómenos mismos y en donde un grupo muy pequeño es el que se encarga de generar esos conocimientos nuevos.

Contracubierta del libro.

A manera de conclusión, se puede decir que Bauman percibe la modernidad líquida y cobra relevancia por lo momentáneo del tema, visto como una mercancía que se consume instantáneamente y se desecha de la misma forma. Se debe aprender a vivir en un mundo sobresaturado de información y enseñarles a las nuevas generaciones a vivir en este mundo. No anclarse al pasado, cambiarse cuantas veces sean necesario de identidad, mofarse de lo aprendido y menospreciar aquello que se hacía sin remordimientos, convirtiéndose lo anterior en una modernidad líquida más práctica alejándose hacia el olvido.

Sumamente interesante los planteamientos de Bauman, si bien no podemos ignorar los cambios sociales y desechar por decreto lo anterior, se deben rescatar los elementos esenciales que sentaron la base de lo que ahora somos, el preguntarnos ¿Hacia dónde queremos ir? y con base en ello plantear un diseño curricular que permita al ser humano evolucionar de una forma completa y multidisciplinar. Es necesaria la formación básica, así como la memorización de ciertos elementos básicos que darán pie a los nuevos devenires de la sociedad. Bauman plantea el término de «modernidad líquida» y a los maestros de esta modernidad nos toca poner diques de contención ante tanto bombardeo de información, así como educar en valores y con conciencia plena del momento social que se vive en la actualidad, derrumbando la idea de que la educación ha dejado a un lado su verdadera utilidad y se ha inclinado más hacia lo desechable. Se debiera enfocar y redoblar esfuerzos para encaminar a la educación a formar ciudadanos pensantes y críticos de su entorno focalizado a una mejora continua.

Autor: Mario San Román

Soy licenciado en la carrera de Ciencias de la Comunicación, cuento con una Maestría en Docencia y actualmente me encuentro en el Doctorado en Educación. Lee todas las entradas de Mario San Román

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