Coitus Interruptus, Armando Alanís

La virtualidad nos consume. Nos incluye y excluye al mismo tiempo. Requiere de nuestra atención y nosotros, a su vez, de su inmediatez para hacernos notar. Hemos desarrollado una necesidad de percibir al mundo en ese pozo de aguas movedizas al que llamamos virtualidad. Todo y nada.

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