El oso, una novela de Faulkner: entre la naturaleza y la segregación

Reseña de la novela El oso de William Faulkner
4.7
(20)

El oso es el guardián del bosque, el gran oso, el oso imbatible, para entenderlo hay que entender al bosque mismo y su funcionamiento interno, solo así podrá ser cazado. William Faulkner nos muestra con esta obra a un grupo de cazadores en una época en la cual la naturaleza aún era una gran frontera, misteriosa y respetada, en Estados Unidos. Específicamente, la novela nos presenta un gran bosque en las tierras baldías del río Mississippi durante la segunda mitad del siglo XIX. Es el año 1877 y el protagonista de la novela, Isaac McCalsin, Ike, tiene 10 años y está por primera vez en el campamento de los cazadores en el bosque, para iniciarse como tal. Al inicio de la novela uno tiende a pensar que toda la historia será sobre el oso y el bosque, pero no.

El viejo Ben, Old Ben, es el oso que Ike y los cazadores persiguen durante varias temporadas. Pero este drama termina más pronto de lo que uno supone y la novela toma un nuevo rumbo. Esta novela tiene dos partes diferenciadas: aquella que transcurre en el campamento de caza y aquella que transcurre cuando Ike regresa a su casa. En la primera parte, todo es acerca de la vida en el campamento, los perros de caza, la lectura del bosque, los caminos, los animales. En la segunda, más complicada, todo es acerca de la relación de los McCalsin con los esclavos en su plantación de algodón, la segregación y el incesto. Lo anterior tiene todo que ver con el tiempo en el que transcurre la novela, justo después de la Guerra de Secesión Americana, después de la cual se aprueba la abolición de la esclavitud. Al final de la novela llama la atención la imagen de un joven oso que trepa asustado a la copa de un árbol por el ruido del tren que atraviesa a un bosque ahora disminuido por una gran empresa maderera. El pequeño oso vulnerable es la imagen de un mundo que a finales del siglo XIX cambiaba radicalmente.

Este texto es una reseña literaria de la novela El oso de William Faulkner. También incluye un análisis de sus principales características, símbolos e influencia sobre otros escritores. Para crear esta entrada he consulado esta edición: FAULKNER, William (2003). El oso. Anagrama. Barcelona. 2003

El Gran Ben, el oso que todos quieren cazar

El título de la novela se debe al Gran Ben, un viejo y legendario oso al que todos quieren cazar. Los personajes de esta primera parte conforman un campamento de cazadores que aspiran a cazarlo; son todos hombres, unos americanos blancos, otros afroamericanos, otros mestizos y otros descendientes de nativos americanos, es decir, un campamento que representa la diversidad y mezcla de ese país. Faulkner nos muestra cierta camaradería sin importar el color de la piel, un grupo de cazadores diversos que, en el bosque, lejos de la ciudad y las plantaciones, funciona con otra lógica.

El campamento representa al mundo de la cultura, el mundo humano, precario, pero ambicioso y potente. El bosque y el oso, representan el tesoro, el objeto de conquista; cazar al viejo oso simboliza la extensión del ser humano sobre la naturaleza. La narración de Faulkner en esta parte es fluida y clara y nos explica rápidamente cómo Ike aprendió el oficio de rastreador y cazador de la mano de Sam Fathers, un hombre mayor, hijo de un jefe nativo americano Chickasaw llamado Ikkemotubbe y de una esclava negra. Junto con Boon, el general Compson, el primo McCalsin y el mayor de Spain conforman el núcleo duro del campamento, y son ellos los que un día logran su objetivo: abatir al viejo Ben. Pero lo hacen gracias a un perro con un espíritu superior y trastornado: Lion. Es este animal domesticado, que simboliza también la transformación humana de la naturaleza, el que un día alcanza y enfrenta al gran oso. Lo retiene, aunque eso le costara la vida, y junto a Boon Hogganbeck, nativo americano, éste con cuchillo en mano, lo matan. La persecución lleva a Sam Fathers al límite de sus fuerzas. Este capítulo cierra con la muerte del viejo oso, del perro Lion y de Sam Fathers, hijo de Ikkemotubbe.

Leer esta primera parte desde el siglo XXI nos hace preguntarnos: ¿cómo es posible que ese gran interés en el bosque, invertir tanto tiempo para conocer los ciclos y órdenes de la naturaleza, ese sentimiento encuentre su máxima expresión abatiendo a un ser maravilloso como es el oso? Tal vez es la expresión del triunfo de un depredador sobre otro.

William Faulkner era oriundo de Mississippi; vivió toda su vida en Oxford, donde sitúo muchas de sus historias, pero cambiando este nombre por el de Jefferson. Por la importancia de su obra le dieron el Premio Nobel de literatura en 1949.

El Oso fue publicado originalmente como un relato en mayo de 1943 en el Saturday Evening Post, y posteriormente fue incluido en el libro de 7 relatos titulado Go down Moses. Este título tiene un lugar prominente en la literatura de Estados Unidos del siglo XX y versa desde distintos ángulos sobre la familia McCalsin. Inicialmente, el relato no se titulaba “El oso”, sino “Lion”, poniendo más énfasis en el perro. Pero el título cambió y la historia se extendió, pasando de ser un cuento a ser una novela corta. Se extendió con una segunda parte, en la cual Ike cuestiona la historia y descendencia de su familia McCalsin, lo cual deja en segundo plano el tema del bosque y la naturaleza.

Los McCalsin, miscegenación e incesto

Después de haber cazado al oso, Isaac McCalsin tiene que asumir su destino: es el heredero de la tierra de su familia, con sus propiedades y esclavos. Pero él lo rechaza. Descubre en un libro de contabilidad y memorias que su abuelo Carothers McCalsin había incluido algunos detalles importantes de su árbol genealógico. Encuentra que el viejo Carothers había tenido una relación con Eunice, esclava suya, y con ella había tenido una hija, llamada Tomasina. Tiempo después Carothers preña a Tomasina, y Eunice presuntamente se suicida. El hijo de Tomasina se llama Terrel, y este a su vez tiene varios hijos: Jim, Sophonsiba y Lucas. Todos descendientes de Carothers McCalsin.
El tema de fondo en esta parte de la novela es la tensión racial, porque los medio hermanos Carothers fueron esclavos dentro de su propia familia. Es la expresión de un estigma, de una discriminación que entierra sus raíces en la cultura de Estados Unidos. Ya en ese entonces Faulkner denunciaba esta realidad en su literatura.

Esta parte de la novela, a diferencia de la primera, no es del todo clara, al mejor estilo de Faulkner. Es un torrente narrativo en cuyos párrafos es fácil naufragar. Es una buena muestra de la compleja y fragmentaria prosa de Faulkner, que demanda cierto esfuerzo lector.

Heredar la tierra es imposible e inmoral. Ike expone largamente a su primo McCalsin por qué es inmoral pretender que la tierra se herede, si Dios ha puesto en la tierra a los hombres y mujeres en iguales condiciones, no para que se dispute su propiedad sino para cuidarla y aprovecharla. Argumenta que la esclavitud y la propiedad de la tierra son una maldición para los seres humanos. Afirma también que la Guerra Civil había sido un paso necesario, aunque doloroso y expresivo de una sociedad alejada de Dios. La perspectiva de Ike sobre su sociedad le lleva a decir que la “línea negra” de los descendientes McCalsin superaría a los blancos McCalsin, simplemente porque eran mejores.
Al final de la novela se retoma el tema del bosque, pero desde el inevitable cambio: el mundo moderno necesita más madera. El mayor de Spain vende los derechos de explotación de madera a la Compañía Memphis, dando vía libre al encogimiento del bosque. Es en este cuadro donde vemos la imagen del pequeño oso asustado por el ruido del tren.

Influencia de Faulkner sobre la literatura Hispanoamericana

William Faulkner simpatizaba con la realidad latinoamericana, y veía en sus dramas el reflejo de los mismos dramas e injusticias sociales que tenían lugar en el sur de Estados Unidos. Escritores como Jorge Luis Borges, Vargas Llosa o Gabriel García Márquez reconocieron la influencia de Faulkner. La intrincada descendencia de los Buendía en la novela 100 años de soledad, recuerda a la compleja descendencia de los McCalsin. El mismo de Macondo tiene un paralelo con el condado ficticio de Yoknapatawpha creado por Faulkner en su literatura. El escritor mexicano Carlos Fuentes también expresó la conocida frase: “Faulkner es uno de los nuestros; pertenece a nuestra herencia cultural”.

¿Cómo te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en las estrellas para puntuar!

Promedio de puntuación 4.7 / 5. Recuento de votos: 20

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Autor: El come libros

De la familia Liber Devoratoribus, un come libros promedio que necesita ingerir diariamente una cuota de letras para subsistir. Ese alimento lo digiere, transforma y entrega en forma de reseñas y análisis de libros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Salir de la versión móvil