Reseña del libro “Metrópolis: una historia de la ciudad, el mayor invento de la humanidad”

Reseña del Libro Metrópolis-una historia de la ciudad
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Ben Wilson nació en el año de 1980 en Reino Unido. Allí estudió historia en el Pembroke College de Cambridge, donde obtuvo su título con honores. Así mismo, es autor de cinco libros, entre ellos: ¿What Price Liberty?, ganador del premio Somerset Maugham, y Empire of the Deep: The Rise and Fall of the British Navy, un bestseller del Sunday Times.

Del mismo modo, Wilson ha escrito guiones para diversos programas de historia en televisión y también se destaca por sus apariciones en el mismo medio y la radio nacional en el Reino Unido, Irlanda y Estados Unidos. Ha dado conferencias en diferentes universidades, así como en festivales de libros en el Reino Unido, incluyendo el Festival de Edimburgo. Para finalizar, Wilson también ha escrito para The Spectator, Literary Review, Independent on Sunday, Scotsman, Men’s Health, Guardian Online y GQ.

Wilson, B., & Gragera, A. (2022). Metrópolis: una historia de la ciudad, el mayor invento de la humanidad. Barcelona. Debate.
Palabras clave: Ciudades; Civilización; Urbanización; Bienestar; Cooperación

Resumen

El libro Metrópolis, de Ben Wilson, es una historia global de cómo las ciudades han sido la cuna de las grandes civilizaciones de la historia de la humanidad. El libro comienza en la majestuosa Uruk, la primera ciudad del mundo, que data del 5000 a.C, y culmina en la caótica y vibrante Lagos en Nigeria, dándonos un paseo histórico, con una prosa enganchadora que atrapa al lector en un viaje por las ciudades más relevantes en los últimos 6000 años de nuestra historia universal.

Así mismo, Wilson nos muestra que las ciudades fueron el resultado de asentamientos humanos que se organizaron con el objetivo de satisfacer sus necesidades. Lugares de encuentro para las diferentes culturas, cosmovisiones, ideologías y demás, con un objetivo común, que es el progreso. El autor afirma también que las ciudades realmente nunca fueron una necesidad, no obstante, una vez existieron, fueron testigo de las diferentes expresiones culturales, económicas y sociales, las cuales influyeron de manera significativa en el inicio de la civilización.

En este orden de ideas, Wilson habla de las ciudades como ciudades en movimiento, organismos vivos que se transforman y no perecen. Nos muestra a las ciudades como el motor del progreso humano, como el epicentro de grandes ideas, avances tecnológicos, innovación y cultura. Hoy en día, las ciudades siguen siendo protagonistas de nuestra historia, cultura, desarrollo económico y social. Son actores fundamentales en nuestro progreso como raza y ocupan un lugar privilegiado en la modernidad.

Introducción

Las ciudades han sido tradicionalmente el centro de la civilización humana. Desde los primeros asentamientos hasta las metrópolis contemporáneas, las ciudades han sido el lugar de innovación, cultura y progreso por excelencia. En los últimos siglos, el proceso de urbanización se ha acelerado de forma significativa. En 1800, sólo el 3% de la población mundial vivía en ciudades. No obstante, según el Banco mundial (2022) en la actualidad, alrededor del 56 % de la población mundial — 4400 millones de habitantes — vive en ciudades. Se espera que esta tendencia vaya aumentando, ya que se estima que la población urbana se duplicará para el 2050.

La urbanización moderna ha tenido un impacto profundo en el avance de la humanidad. Siendo el motor de grandes revoluciones y avances significativos que le dieron vuelta a la historia de la humanidad, del mismo modo que han sido también el escenario de importantes movimientos sociales y culturales. Sin embargo, la urbanización moderna también plantea desafíos importantes. Entre ellos se encuentran la desigualdad social, la contaminación ambiental y la pobreza, etc.

En el libro Metrópolis, de Ben Wilson (2022), se explora una recolección histórica de la urbanización y los efectos que ha tenido en la humanidad. Siendo el eje central de este análisis el entendimiento de la influencia de las ciudades – acogiendo todos sus procesos de creación y consolidación- en los procesos de desarrollo de las civilizaciones, así como, sus pesos y contrapesos en las dinámicas que conlleva la formación de ciudad. Así, el propósito de este ensayo es plantear la siguiente pregunta: ¿Cómo ha contribuido la urbanización moderna en el avance de la humanidad? Siguiendo la anterior pregunta, se desarrolla la siguiente tesis.

La urbanización ha tenido un impacto significativo en el avance de la humanidad, no obstante, este se ha manifestado a nivel positivo y negativo en nuestras vidas. Es fundamental entender que la urbanización ha sido la fuerza dinamizadora para el progreso humano, ya que ha contribuido de una manera importante en el aumento de la productividad, la innovación y el intercambio cultural. Sin embargo, estos avances han gestado desafíos considerables, tales como la contaminación, la desigualdad social y la violencia. Es por ello que, el surgimiento de la cooperación, y sus diferentes variantes como la cooperación descentralizada y sur- sur, han sido una respuesta importante para mitigar los diferentes desafíos que presenta la urbanización moderna.

Página interior del libro Metrópolis de Ben Wilson

Desarrollo

Es indudable la influencia que tienen las ciudades en nuestras vidas y cómo estas afectan en la manera en que vivimos, como vivimos, cuál es nuestra percepción del mundo y, además, las ciudades permean la mente de quien las habita, del mismo modo que las ciudades son creaciones humanas, donde están impresos los deseos, creencias y visiones de un colectivo. No podemos pensar en una ciudad sin sus habitantes.

Las ciudades son la meca de las oportunidades, el lugar del progreso, el espacio donde pueden coincidir con todo tipo de personas, de diferentes regiones, países, razas, culturas, el lugar donde se reúnen todos los actores que le dan vida al organismo vivo que es la urbanidad. No obstante, las ciudades también pueden ser crueles, despiadadas, decepcionantes, corruptas, e incluso disminuir nuestra expectativa de vida.

Las ciudades pueden ser lugares desmesurados, pecaminosos, tanto como civilizadores, creativos, libres… Los romanos y los grandes imperios las amaban, mientras que el líder mongol Gengis Khan, como muchos tiranos, las odiaba[…] Las ciudades debilitan el espíritu del guerrero. Las ciudades matan al animal y dan vida al humano (Cervera,2022). Aun así, sigue existiendo una migración masiva hacia las ciudades y se estima que en el futuro va a ser mucho mayor, pero ¿por qué pasa esto? ¿es parte de nuestra naturaleza? ¿por qué venimos a las ciudades? ¿qué es lo que buscamos?

El autor plantea que cuando Aristóteles escribió que “el ser humano es por naturaleza un animal político”, […] “Una mejor interpretación”, sostiene, “podría ser que somos por naturaleza ‘un animal de ciudad’: tendemos a fusionarnos para satisfacer nuestras necesidades y dar forma a la cultura” (Cruciales, 2022).

En este sentido, al ser “animales sociales-de ciudad”, entendemos que los grandes cambios, innovaciones e ideas ocurren cuando las personas se agrupan, comparten e intercambian conocimientos, perspectivas, experiencias y visiones, esto se da de manera natural en las ciudades, donde el panorama es multifacético, multicultural, cosmopolita y diverso. No obstante, cuando se trata de temas bélicos, de salud- como la pandemia- o ambientales, las ciudades son el peor lugar para vivir, ya que nos convertimos en carne de cañón, foco de enfermedades o en una masa vulnerable.

A continuación, entraremos a ver más detalladamente los beneficios y los costos de la urbanización, cerrando nuestro análisis con las diferentes estrategias que han surgido a nivel de cooperación y demás, para mitigar los efectos de la vida en las ciudades.

Beneficios de la urbanización

La urbanización ha sido muy beneficiosa para la humanidad en términos económicos, puesto que su densidad poblacional aumenta la productividad, agrupan la mano de obra en sus urbes, atraen a los inversionistas, concentran el capital y diferentes recursos que contribuyen a una eficiencia económica y crecimiento del PIB. En este sentido, el periodista Argentino Marcelo Pissarro (2022) afirmó que la economía global se mueve alrededor de unas pocas ciudades y de sus regiones: en 2025, 440 ciudades con una población total de 600 millones de habitantes, o sea el 7 por ciento de la población mundial, representarán la mitad del producto interno bruto del planeta, aludiendo también que ciudades como San Pablo, Moscú y Johannesburgo producen por sí solas entre un tercio y la mitad de la riqueza total de sus respectivos países. Si Lagos, con el 10 por ciento de la población de Nigeria y el 60 por ciento de la riqueza, proclamara su independencia, se convertiría en el quinto país más rico de África. Este es un tema bastante impactante.

A pesar de que el capital se concentre en ciertas ciudades, las ciudades siguen siendo un referente de éxito económico, de oportunidades laborales y demás, incluso de salarios más competitivos que las áreas rurales, así estemos en las ciudades más sobrepobladas, siempre existirán más oportunidades. En concordancia a lo anterior, Wilson afirmó en “Metrópolis” (2022) que hasta los habitantes de las megaciudades saturadas ganan más, dan mejor educación a sus hijos y disfrutan de mayores comodidades que sus parientes de las zonas rurales.

Así mismo, la urbanización ha contribuido enormemente a la innovación, puesto que las ciudades se cimentaron como epicentro de conocimiento cultura e ideas, dando lugar a los grandes avances y trasformaciones culturales, sociales y económicas.

Y esto no es un tema nuevo, hace más de 8000 años este fenómeno ocurría en ciudades, donde tomó importancia el concepto de la plaza, que era el espacio diseñado para reunirse y compartir conocimiento, para debatir, intercambiar productos, compartir expresiones culturales y demás.

Respecto al concepto de la importancia de la plaza en las ciudades, Martínez Caro y De las Rivas (1990) afirman que en ciudades neolíticas como Anatolia o Çatalhöyük se disponían de plazas públicas para el intercambio de productos. Igualmente, en Egipto y Mesopotamia se edificaron plazas ceremoniales junto a grandes avenidas y salas hipóstilas para adorar a sus dioses.

Y no nos olvidemos del histórico Ágora, la principal plaza de la gran Atenas, donde filósofos y sofistas se reunían para discutir sus diferentes precepciones de la vida.

Las grandes innovaciones a nivel cultural, artístico, tecnológico y comercial ocurren cuando las personas se reúnen y comparten conocimiento, colaboran y compiten entre sí, en búsqueda de progreso. Las ciudades son eso, imanes de talento, focos de ingenio, receptoras y emisoras de grandes cantidades de información, ideas, y costumbres.

Por último, la urbanización ha sido un gran catalizador del intercambio cultural, ya que actúan como lugar de encuentro de diferente culturas, razas y orígenes, lo cual ha cimentado muchas ciudades sobre valores como la comprensión, la tolerancia y la apertura a la diversidad étnica.

Wilson (2022) nos da el ejemplo de Lisboa, la cual finales del siglo XV era una ciudad diferente a cualquier otra urbe europea, ya que el 15% de la población estaba conformada por esclavos africanos, así mismo, había una importante comunidad musulmana y un gran número de comerciantes judíos, holandeses y alemanes inmensamente ricos.

También tenemos a la ciudad de Londres, en el siglo XVII como un ejemplo de una metrópolis sociable, donde los salones de café proporcionaban el motivo y lugar para los encuentros espontáneos y sus calles eran fieles testigos del trasegar de un sinnúmero de transeúntes de diferentes orígenes y destinos. Del mismo modo que, tenemos ejemplos en la actualidad de ciudades muy importantes para el sistema internacional, las cuales están compuestas por diferentes razas, etnias y demás, entre las que tenemos a Dubái, Nueva York, Toronto, Sídney y Sao Paulo.

Costos de la urbanización

La urbanización también ha dado lugar a una serie de problemas. En primer lugar, la urbanización ha dado lugar a la contaminación ya que, las ciudades consumen grandes cantidades de energía y recursos, lo que genera contaminación del aire, el agua y el suelo , convirtiéndolas en un foco de enfermades.

Respecto a esta premisa, es importante recordar un apartado del libro, donde Wilson (2022) nos habla de las ciudades industriales que a pesar de sus problemas de salubridad, atraían grupo enteros de población rural, las cuales iban en busca de oportunidades. “Los campesinos de la Irlanda del siglo XIX huyeron de la miseria y la hambruna para vivir en los terribles barrios bajos de Manchester y Chicago, arriesgándose a contraer el cólera y la fiebre tifoidea y sufrir mil penurias, pero donde tenían la oportunidad de comer dos veces al día», escribe Wilson.

Así mismo, es fundamental reconocer que la urbanización ha dado lugar a la desigualdad, puesto que el rápido crecimiento urbano a menudo supera la capacidad de los gobiernos locales para proporcionar servicios básicos, lo cual, resultando en disparidades en el acceso a agua potable, educación y atención médica.

ONU-Hábitat afirmó en un informe divulgado en el 2017 que América Latina se convirtió en la región más urbanizada y desigual del mundo, y sus ciudades perpetuaron el modelo de inequidad nacido en la época colonial (El Tiempo,2017). La situación no es más esperanzadora en el 2023, puesto que con la puesta en marcha de la Nueva Agenda Urbana quedaron en evidencia nuevos desafíos entorno a este tema. A esto se le suma el desplazamiento de las personas de bajos ingresos a las periferias y la competencia laboral que de una u otra manera segrega a las personas menos capacitadas para ciertas tareas, profundizando la inequidad.

En último lugar, la urbanización también puede ser un espacio más propicio para la violencia que las zonas rurales, esto lo podemos ver reflejado en los conflictos bélicos, los cuales mayoritariamente se dan en las ciudades, puesto que son los lugares más estratégicos para generar un número de bajas mayor y desmoralizar al enemigo puesto que al atacar una ciudad y más una ciudad principal, se está generando caos a nivel económico político, social y demás, situación que no ocurre tan a gran escala en la zona rural.

Recordemos el capítulo de Varsovia, donde se relata como Hitler tenía el deseo profundo de no solo tomarse la ciudad, sino de devastar y aniquilarla, motivado por sus fines políticos e ideológicos, era tal su deseo que se recreó en cómo se oscurecieron los cielos, cómo millones de toneladas de bombas llovían sobre ella, cómo la gente se ahogaría en sangre. Casi se le salían los ojos de las órbitas, se volvió una persona diferente (Metrópolis, 2022).

Contracubierta del libro Metrópolis

Enfoque en el bienestar y la cooperación descentralizada sur-sur

Es evidente que la urbanización ha sido fundamental en la evolución y avance de la humanidad, ya que nos ha generado desafíos en todo sentido, los cuales hemos superado exitosa y no tan exitosamente. Aún estamos mejorando como individuos urbanos y adaptándonos como colectivo a los diferentes retos de la urbanización. Sin embargo, es importante recalcar nuevamente que las ciudades han sido grandes catalizadores del comercio, la innovación y la cultura, de la misma manera que han actuado como centros de desarrollo económico.

También es importante reconocer que la humanidad siempre está en búsqueda del bienestar y esta expansión urbanística ha desembocado en problemáticas ambientales, como la contaminación de los recursos naturales, la polución, y deforestación, que como consecuencia han dado lugar al cambio climático. Y no nos olvidemos de la movilidad y el tráfico, los cuales presentan también enormes desafíos que afectan de una u otra manera la calidad de vida y el bienestar de las personas

Pero estos desafíos también son oportunidades de mejora, ya que, con una buena planeación urbana, consensos y recursos, podemos solucionar estos problemas creando más espacios verdes, promoviendo la movilidad sostenible y generando una consciencia ciudadana entorno a la sostenibilidad. No obstante, es fundamental recordar que la cooperación es y será una herramienta fundamental para la humanidad, ya que nos ayuda a enfrentar las diferentes problemáticas que asolan el mundo y en este caso, las que enfrentan las ciudades.

“Las ciudades no se destruyen, se transforman” (Cervera, 2022) y es totalmente cierto, el autor nos muestra en uno de sus capítulos la gran cambio que tuvo Paris gracias a Napoleón y al gran urbanista Georges-Eugène Haussmann quien la transformó de una manera exquisita, dándole vida y convirtiéndola en el faro global de la moda y el placer.

Existen ciudades que se han beneficiado de los avances de urbanización, pero que de una u otra manera han sabido contrarrestar los retos que esto implica, ¿por qué no aprender de sus experiencias y cooperar con ellas? El intercambio de experiencias es una de las mejores maneras de cooperar y de esta manera, estas buenas prácticas se pueden replicar apostándole a una verdadera sostenibilidad.

Sabemos que las ciudades pueden ser conflictivas, en ese caso, podemos usar la cooperación para la resolución de problemas, y si el problema se trata de desarrollo económico, que más efectivo y cercano que la cooperación descentralizada, donde las ciudades comparten de manera horizontal sus conocimientos y experiencias entorno a estos temas, enseñándole a su ciudad hermana las buenas prácticas frente a este tema. También podemos cooperar para facilitar el avance tecnológico, científico, para el desarrollo social, y para juntos buscar la sostenibilidad.

Las ciudades seguirán existiendo y su poder crecerá de manera significativa, ya lo decía Wilson (2022) cuando afirmaba que la gente es muy buena construyendo sus propias comunidades, las ciudades seguirán creciendo por las mismas razones por las que han venido del campo a la ciudad durante seis milenios: la esperanza de una vida mejor, la savia de cualquier metrópolis, no obstante, es nuestra responsabilidad construir un sociedad urbanizada, basada en la cooperación, para conseguir avanzar más rápido y de manera sostenible,

Conclusión

Sin lugar a dudad, las ciudades han contribuido significativamente al avance de la humanidad, no obstante, esto trae consigo retos de toda índole, los cuales debemos enfrentar y superar respectivamente para avanzar. Las ciudades son parte de nosotros y nosotros de ellas, la historia de nuestra civilización nació en ellas y somos nosotros quien las revivimos y las transformamos. No obstante, es fundamental recordar que las ciudades y las formas de avanzar son diferentes, por ellos es fundamental usar los elementos que tenemos en común y las diferentes herramientas que tenemos a la mano como la cooperación, para hacer de este avance algo más equitativo y sostenible en el tiempo.

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