¡ Descansen armas ! de Yezid Arteta, un libro antibélico

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¡ Descansen Armas ! de Yezid Arteta Dávila es un ensayo que denuncia las atrocidades del campo de batalla y la esencia de la guerra: matar o morir. Pero el enfoque especial de Arteta está en hacer una lectura histórica en la literatura de guerra. Repasa una muestra representativa de novelas y relatos, pariendo de la base de haber sido inspirados por las guerras reales e histórcias que han marcado el destino de los países alrededor del mundo.

Los autores de esta literatura de la guerra y de la violencia comúnmente han sido testigos o han participado en los combates, por ejemplo George Orwell, quien en su libro Homenaje a Cataluña da un testimonio de su experiencia en la Guerra Civil Española. {Para hacer esta reseña he leído: ARTETA Yezid, ¡Descansen armas! Ensayo sobre la guerra y la paz de un exguerrillero de las FARC. Ícono Editorial. Colombia. 2014}

Consecuentemente, Yezid Arteta, autor de ¡Descansen Armas!, sabe de qué habla, ha sido guerrillero de las FARC en Colombia durante una década. Como lector me ha punzado saber que el libro entre mis manos era una obra de alguien que había sobrevivido a costa de la muerte de otro(s). Y que un libro antibélico haya sido escrito por una persona que había cambiado el fusil por la pluma, me hizo reflexionar sobre cuestiones como el arrepentimiento y el perdón. Un ensayo sobre la guerra escrito por un ex-guerrillero que se ha convertido en un predicador de la paz, eso es el libro que aquí se comenta, una publicación con mucha alma. (Yezid Arteta también ha publicado el libro: Relatos de un convicto rebelde.).

«La guerra es una masacre entre gente que no se conoce, para provecho de gente que si se conoce pero que no se masacra» Paul Valéry

Dice el autor que la mayoría de los libros que hacen parte de una literatura de la guerra los leyó durante los años que pasó en la cárcel debido a su actividad insurgente. A diferencia de la literatura de guerra anterior a las revoluciones del siglo XIX, la literatura que leyó tiene en común la desmitificación del guerrero. Si extrajéramos las descripciones de dolor, infección, injusticia, verguenza, putrefacción y pena en los libros sobre la guerra escritos en el siglo XX haríamos el collage más terrible y con el cual, sugiere el Yezid Arteta, desaparece el «aura protectora de héroe inmaculado» del soldado. Libros como Heridas bajo la lluvia (Stephen Crane), Nostromo (Josep Conrad), La disputa por el sargento Grischa (Arnold Zweig), Por quién doblan las campanas (Hemingway), La acacia (Claude Simon) o Sin novedad en el frente (Remarque) son un reflejo de la realidad en el campo de batalla. Un retrato sobre el combate mortal. Vale recordar un cuento que el autor admira: «El Pozo» de Augusto Céspedes, en el cual habla de la Guerra del Chaco.

Si la literatura ya no exhalta la guerra y es antibelicista, podemos decir que este fenómeno ha pasado a manos del cine, los videojuegos y las series de Tv, que celebran el conflicto bélico en formato de entretenimiento

La literatura desde finales del siglo XIX es más antibelicista que en el pasado, y la Segunda Guerra Mundial afianza la tendencia. El autor sugiere que la literatura ahora es más denunciativa, mientras que la literatura en el pasado celebraba y mitificaba las hazañas de los guerreros, los grandes jefes, los grandes aquiles. La reflexión necesaria que esto sugiere es preguntarse quién o qué exalta la guerra y a los guerreros en estos tiempos si la literatura ha tomado un giro antibelicista. Pues bien, es el cine, los comics, las series, la TV y los video juegos los grandes exaltadores de los conflictos bélicos, de los héroes de guerra y de la ley de la guerra justificada: matar o morir.

«Las disquisiciones del mexicano Artemio Cruz -el personaje de Carlos Fuentes- en su lecho de muerte no son más que la maldita realidad de la mayoría de los pueblos de América Latina: cogerse a tiros entre los miembros de una misma familia.» Yezid Arteta (página 108 de ¡Descansen Armas!

El ensayo de Arteta no reflexiona sobre aquellos que preparan la guerra y tejen los conflictos desde arriba, y muy poco acerca de las circunstancias históricas, pero si se detiene a pensar en el campo de guerra y el pueblo que la padece, en los sentimientos del soldado, en su dolor y contradicción. La literatura de la guerra y la violencia que repasa en su ensayo más que todo narra historias de vida de personajes envueltos en balas y trincheras. Actualmente, pensar la guerra y el campo de batalla resulta muy contemporáneo, desafortunadamente. Y tal vez, eso se pueda decir siempre, o por lo menos hasta que la guerra deje de ser una expresión humana presente en cada año.

En Colombia se sabe muy bien que poner fin al conflicto armado ha tenido un costo muy alto, un país donde viene un posible alto al fuego, un soñado «descansen armas». «Desde que se erigió como república soberana (1819), Colombia tiene el triste y vergonzoso récord de haber padecido en su territorio 63 guerras civiles, de las cuales 9 fueron de carácter general y los restantes 54 se desenvolvieron en un espacio regional o local» (pág. 109). Si vis pacem, para bellum (si quieres la paz prepárate para la guerra)… posiblemente Colombia está preparada para la paz, después de tanta guerra interna.

 

Autor: El come libros

De la familia Liber Devoratoribus, un come libros promedio que necesita ingerir diariamente una cuota de letras para subsistir. Ese alimento lo digiere, transforma y entrega forma de reseñas y análisis de libros

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