Comentario a 15 años en la calle de Miquel Fuster

Miquel Fuster - Quince años en la calle
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Esta es una reseña y comentario a 15 años en la calle de Miquel Fuster, un comic o relato ilustrado intenso y revelador. Hace poco lo encontré en la biblioteca del barrio y descubrí en él un extracto autobiográfico profundo, ilustrado magistralmente por un lápiz experimentado y con un texto poético sobre el sufrimiento, la soledad y el delirio del alcoholismo en la calle. Por ejemplo, dice: “atenazado por el pasado, algunas noches, para aliviar mi soledad, me refugio en el recuerdo de los amigos muertos que sepulté bajo los cipreses de nuestras ilusiones rotas”.

La foto también la tomé en la biblioteca del barrio, donde he podido observar su importante función como breve refugio para personas sin techo, jubilados y otras personas con dificultades mentales. Las bibliotecas son uno de los pocos lugares que la gente respeta, es decir, respeta que sean sitios silenciosos, con relativa paz, espacios donde estar un momento en busca de la tranquilidad, de un techo agradable, especialmente cuando el verano o el invierno obligan a refugiarse de las condiciones adversas del clima.

Miquel Fuster es un faro en la oscuridad

Miquel Fuster en un faro en la oscuridad para todos los que van a tientas por la vida como habitantes de la calle, desamparados, o sin un techo que les resguarde de la intemperie, y del abandono emocional y social. 15 años en la calle de Miquel Fuster no solamente es un comic sobre la degeneración y autoflagelación de los sin techo, sino que desborda la autobiografía de Miquel para ser una metáfora de los que incluso resguardados en un cómodo piso cargan a cuestas la dependencia de una sustancia, alcohol o drogas, o la dependencia de una idea, comportamiento o hábito autodestructivo. ¿Cómo así? Pues que las viñetas autobiográficas de Miquel Fuster nos hablan a todos por efecto o defecto.

Miquel Fuster conoce bien la prisión que es la calle, como él dice, y esto se lee intensamente en los textos que ha escrito. Son reveladores, ofrecen al lector «el secreto de la congestión consigo mismo», que se llevaba a Miquel como por un sifón de pesares, remordimientos, dolores y miedo constante. Es realmente inspirador leer esta publicación, sabiendo que Miquel sobrevivió a la calle y su dependencia.

Miquel Fuster ilustracion

La línea dolorosa de un artista

La línea con la que ilustra este bajo mundo es loca pero experta. Es un dibujo que parece estar entre telarañas, como él mismo ha dicho en una entrevista. Tiene tanto y más valor al ser retrospectivo: Miquel lo ha hecho después de un proceso de recuperación y abstinencia. Este trabajo tan magnífico como doloroso es el triunfo de alguien sobre las vicisitudes inimaginables de la indigencia humana.

El dibujo de Miquel Fuster en esta publicación está en «armonía» con la historia que narra. Es delirante pero experto, es una ilustración que parece descuidada pero que en realidad es rica en detalles y demostraciones de un observador muy perceptivo. El artista de este libro conoce la anatomía, las luces, los rostros, el movimiento de las manos.

Esta obra es una entrada con salvaconducto para ser testigo de la realidad de quienes habitan el desolado y peligroso mundo de la calle, pero aún más, para ver el desprecio y la indiferencia de quienes tienen satisfechas las necesidades básicas y miran sobre el hombro a los pobres, a las putas, a los mendigos y a los ancianos. El mundo en el que vivió Miquel Fuster es el reflejo triste de la civilización y un sistema de valores desprovisto de una raíz sana. Nos queda reflexionar y decidir sobre qué principios fundamos nuestras acciones.

15 años en la calle detalle ilustracion Miguel Fuster

Me ha sorprendido descubrir que ha ido a dormir al Collserola para alejarse de los peligros. En mis paseos en este parque natural he encontrado restos de sillas y cambuches donde tal vez Miquel durmió alguna vez. Esto me recuerda a un habitante de la calle de Bogotá que conocí años atrás y que me había revelado que dormía en una madriguera, un cambuche escondido, en el cerro de Monserrate bogotano. En diferentes excusiones en Cataluña y en Colombia me he encontrado con escondridijos de la montaña y que parecían ser el lecho de alguien, de un ermitaño, un indigente, un sin techo… quién sabe.

Autor: julianbueno

Una persona aprendiendo a leer y con el objetivo de reseñar los libros que encuentra en su camino como una estrategia para volver a ellos a través de sus apuntes.

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