Los Detectives Salvajes de Bolaño. Reseña y crónica de lectura

Los Detectives Salvajes - Roberto Bolaño
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Me gustó mucho la primera parte de Los Detectives Salvajes de Roberto Bolaño (Premio Herralde de Novela 1998). La primera parte se llama «Mexicanos perdidos en México (1975)»: El joven escritor Juan García Madero entra en contacto con un grupo de gente relacionado con el «Realismo visceral» (un título genial para un género literario, algunos dirían una autodefinición acertada de la pluma de Bolaño).

Madero se enamora de Angélica Font… el relato da luces sobre el despertar emocional  de un adolescente que está entregado al malpagado oficio de escritor (un tema recurrente en Bolaño y presente en Llamadas telefónicas). El relato es el testimonio visceralmente cotidiano de un entusiasta de la literatura que al final se involucra en la búsqueda de la mítica Cesárea Tinajero. Leí Los Detectives Salvajes en el año 2010 y para hacer esta reseña me he basado en la decimoquinta edición de Anagrama.

La segunda parte titulada «Los Detectives Salvajes (1976 – 1996)», fue un poco más «ardua» de leer, principalmente hacia la mitad, cuando tuve deseos de abandonar la lectura. No me gusta sentir eso cuando leo un libro, me da un mal presagio. No obstante, cuando terminé de leer ésas 609 páginas mi admiración por esta obra y por el autor creció.

Es un libro escrito en un periodo de tiempo muy largo… también me pareció que se alcanza a ver al autor del libro detrás de varios personajes. Escrito a manera de bitácora, permite conocer a los personajes a través de testimonios y entrevistas en un periodo largo de tiempo. Las bitácoras siempre son reveladoras de la  subjetividad, y eso se puede captar en este libro.

Me atrevo a decir que esta segunda parte es casi el diario de un detective que, entrevista tras entrevista, testimonio tras testimonio, deja por escrito la descripción de una época a través de la vida de un puñado de gente involucrada con la literatura y que alguna relación tuvo con los protagonistas de la novela. Como dicen algunos de los críticos y estudiosos de Bolaño, por ejemplo, Alan Pauls, Bolaño esta muy atento, casi preocupado, por el «canon» de la literatura.

Parece un poco parodia que Bolaño le llame “Realismo Visceral” al movimiento literario al que pertenecían Ulises y Arturo, y para quienes Cesárea Tinajero hacía parte del mito fundacional con su revista “Carbora”. “Realismo Visceral” suena como al lado subversivo de “Realismo Mágico”. Es una reivindicación de la narración más cotidiana, menos mágica, más cotidiana, menos romántica, más ruda. Eso me gusta.

Fragmento de Los Detectives Salvajes
Fragmento de la novela Los detectives salvajes de Roberto Bolaño

Ulises Lima & Arturo Belano:

Ulises Lima y Arturo Belano (que también sale en Llamadas telefónicas) son personajes construidos por lo que se dice de ellos, por los recuerdos de los otros, no por sus propias descripciones. Hay descripciones de sus acciones por una voz en off, la del «detective». No hay monólogos en primera persona.

Por ejemplo: “ellos eran unos dealers vergas muertas” (P. 328). Muchos les admiraban, pero en realidad no tenían nada especial, nada carismático. Eran lectores empedernidos, como Ulises: «Probablemente no me lo crean, pero se duchaba con un libro. Lo juro. Leía en la ducha» (P. 237). Su característica más especial es que son ordinarios, no hacen nada, y tal vez por eso su círculo social los admira. Son unos protagonistas magníficos.

El libro también es una seguidilla de historias personales a medida que el calendario recorre personajes. La historia de los Oster, Müller, etc. La mejor de todas es la que Andrés Ramírez, chileno, le cuenta a Belano. Es sobre su llegada a Barcelona y de cómo le vinieron a la mente, una y otra vez, los números ganadores de la lotería. Es una narración más surreal que mágica, de hecho, más que surreal es kafkiana.

La historia recorre territorios tan distantes como México, Nicaragua, Israel y Cataluña, pero el énfasis no es sociológico, no hay un dar cuenta del entorno social, es una narración que simplemente busca los rastros de un par de personajes. Después de recorrer breves historias en las que se habla de los protagonistas, el lector también debe terminar de responder a la pregunta de quiénes eran. Es una gran estrategia para involucrar al lector en la historia.

La tercera parte del libro «Los Desiertos de Sonora 1976» es más la continuación de la primera parte. Quim, García Madero, las Font, Lupe, Belano y Lima huyen del DF en un Impala. Llegan a Sonora, donde encuentran a Cesárea, el padrote de Lupe y un policía.

Los Detectives Salvajes tal vez sea la obra que mejor expresa la pluma de Roberto Bolaño. Es una gran obra y exige a un lector capaz de no renunciar a la mitad del libro. Es decir, así como otras grandes obras de la literatura, como En busca del tiempo perdido, este libro exige del lector cierta capacidad de lectura. No es un libro para un lector novato. En esta novela se entrecruzan caminos abiertos en otros libros suyos como Llamadas telefónicas, y también el elemento de la literatura, el oficio del escritor y la pesquisa, están muy presentes aquí. Es un libro recomendado, que se disfruta si el lector es capaz de seguir el paso al escritor.

Autor: julianbueno

Una persona aprendiendo a leer y con el objetivo de reseñar los libros que encuentra en su camino como una estrategia para volver a ellos a través de sus apuntes.

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