Reseña de El mago de Juan Mayorga

Juan Mayorga - reseña del libro El mago
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THEATRUM MUNDI

El Mago de Juan Mayorga es una obra que fue estrenada el 23 de noviembre de 2018 en el Teatro Valle-Inclán del Centro Dramático Nacional con los actores María Galiana, José Luis García Pérez, Ivana Heredia, Julia Piera, Tomás Pozzi y Clara Sanchis, bajo la dirección del propio autor.

Es una creación que desata en el lector/espectador una corriente de imágenes e ideas que conducen a la reflexión y al caos. Un auténtico huracán de sugerencias nos remueve mediante un texto colmado de reflejos y especulaciones.

La acción tiene lugar en una casa. Nadia vuelve tras participar en una sesión de hipnosis dirigida por un mago torpe y desconocido. Allí le esperan su marido, su hija, su madre y después, aparecerán dos invitados amigos del padre para la cena. Al volver aparenta una transformación, un comportamiento y una forma de hablar totalmente diferentes a la de antes de salir de casa. ¿Y si en realidad no ha vuelto y sigue en el escenario, con los ojos cerrados, junto al mago?

Juan Mayorga, es un dramaturgo con una poética muy complicada de base filosófica y con un nivel de exigencia tremendamente riguroso en cuanto a la relación escenario – espectador. Su mayor influencia es Walter Benjamin y por ello podemos ver reflejadas en la obra varias ideas de este filósofo. En primer lugar, considerar al diálogo como un desvelamiento de la verdad, el hombre europeo contemporáneo ha perdido el sentido del lenguaje debido a que solo sirve para comunicar y como resultado se ha perdido la conexión del lenguaje con la realidad “Oigo su voz como un velo entre mí y el mundo. Son vuestras voces las que oigo al fondo. Os oigo y os veo al fondo, tal como sois realmente” (Juan Mayorga, 2018, p. 14). Mayorga lo que evidencia es la creación de un lenguaje plagado de corrección política, donde este se ha convertido en una mera percepción de contenido. El teatro debe de ser el medio para esa percepción, así pues, el teatro plantea dicha dilogía. Idea que más adelante será comentada bajo el enfoque del metateatro.

En segundo lugar, el concepto de la historia de la posibilidad y de las voces calladas. Teniendo en cuenta que no se trata el tema de la memoria histórica, debemos abordar este concepto desde otra perspectiva para entender lo que pretendo manifestar. La noción que se muestra en la obra es una historia (la hipnosis de Nadia en el teatro donde supuestamente está el personaje denominado El Mago) posible, pero que no importa si tuvo lugar o no. Esta historia adquiere un deber moral que pretende transitar las posibilidades que pudieron ser en la misma, es decir, debemos entender que la historia de la supuesta hipnosis del personaje es una posibilidad que ha podido pasar y que da igual si no se ha producido. Atendemos a una exploración de posibilidades que pudieron ser no transitadas en el pasado y que tuvieron posibilidad de ser posibles y que en el caso de no haberlo sido, pueden ser probables en el presente y en el futuro. Para un mayor entendimiento señalamos la escena en la que Dulce va al teatro y vuelve con un comportamiento extraño, con la posibilidad de haber sido hipnotizada ella también en ese presente distante al pasado “Yo sí estoy aquí. Vamos, creo que estoy aquí” (Juan Mayorga, 2018, p. 33). Da igual que esas posibilidades estén transitadas por personajes no existentes y ahí es donde entra la figura del personaje del Mago. Esta singular aportación es interesante debido a que podemos relacionar la figura de Nadia con la obra El jardín quemado donde Mayorga plantea las disyuntivas de la ley de la memoria histórica, en ella propone el dilema entre recordar u olvidar. ¿Podemos forzar a aquel que quiere olvidar a recordar? ¿Podemos forzar a Nadia a que recuerde su vida anterior, la vida que llevaba antes de salir por la puerta de esa casa, llegar al teatro, sentarse en los asientos que imaginamos de terciopelo rojo y de subirse a aquel escenario donde estaría El Mago? Igualmente, entra en juego la alternativa entre olvidar aquel pasado y pretender que en el presente se fuercen a recordarlo.

En último lugar, un auditorio exigente. La lectura de la obra nos lleva al juicio de la necesidad de que el espectador tenga ciertos conocimientos y no dé todo por sentado. El público va a ser colocado en el papel más incómodo, situado en el lugar del victimario y no de las víctimas. Si ahondamos un poco más en la lectura, podemos observar como el personaje que nos acerca más a la situación es Víctor, el victimario. Y evidentemente, Mayorga lo deja reflejado en boca del personaje: “Lo he sabido en cuanto te he visto entrar por esa puerta: <<Nadia viene dispuesta a montar una bronca. Está mal por algo y va a echarme la culpa>> […] ¿Qué culpa tengo yo de que el mundo sea desagradable?” (Juan Mayorga, 2018, p. 65). Más adelante, podemos observar como hay un intento de giro en cuanto al personaje a través de lo que este revela, un deseo de convertirse en el mártir de la acción transfigurándose en una víctima de injusta discriminación.

cubierta del libro El mago, una obra de teatro de juan Mayorga

“No está hipnotizada ni poco ni mucho. Está haciendo teatro” (Juan Mayorga, 2018, p. 23). A partir de este momento el lector es introducido en el teatro dentro del teatro. Tiene lugar una pirueta metateatral que logra dominar incluso al espectador. Como un invitado más, Mayorga nos integra dentro de la casa donde se establece la acción y nos hace sufrir las mismas confusiones y dudas de los protagonistas. Desborda los límites de la escena y se traspasa a nuestra vida.

Surge aquí, también, una alusión al valor del escepticismo mediante la referencia a los espectadores que no resultan dóciles, ya que el Mago es el encargado de elegir a los voluntarios, porque no todos sirven y eso hace que se cuestione la infalibilidad de sus métodos. Todo ello, enlaza con una breve anécdota de nuestro autor cuando hace unos años se ofreció para un experimento de hipnosis, pero fue rechazado. Esto le hizo pensar que, tal vez, el rechazo formara parte de la sesión y desde la perspectiva de la butaca empezó a escribir El Mago.

Retomando lo anterior, el teatro actúa como la atmósfera en la que se plantea un presente con posibilidad de ser modificado. Es el lugar donde nos detenemos, nos sentamos a mirar y a escuchar, algo que no estamos acostumbrados a hacer en el día a día, por lo tanto, el autor pretende transmitir que el registro de la realidad que lleva a cabo el teatro nos permite
reinventarnos “Los magos no existen. Un mago es un actor que hace de mago” (Juan Mayorga, 2018, p. 24). “ […] Resultaba tan pesado que estaba por levantarme cuando El Mago ha hecho un gesto así (Hace el gesto.) y por fin ha sucedido algo interesante. De pronto, en el escenario estamos nosotros” (Juan Mayorga, 2018, p. 67). Como resultado de estas dos últimas citas llegamos a la idea de El Mago como el autor de la obra de teatro, ellos como actores y al final, todo es teatro. Los lectores y espectadores nos convertimos igualmente en protagonistas de la ficción y acabamos viviendo la misma confusión reveladora, conmovedora, pero cargada de confianza, porque no saber y no estar seguro es quizás la mejor manera de eludir la hipnosis.

La hipnosis como reflejo de la pendencia entre la ficción y la realidad. “[…] La idea es que, no siendo Nadia realmente Nadia, tampoco deberíamos serlo nosotros.” (Juan Mayorga, 2018, p. 44). Lo que se nos presenta es un conjunto de personajes que, desde el interior de la casa, interpretan la realidad a través de visiones y noticias que les llegan del exterior, concretamente desde el teatro donde tiene lugar el espectáculo de un mago. Una ficción que se muestra con el show desde un inicio como aburrido, pero que se convierte poco a poco en lo divertido frente al resto que es lo convencional. “¿Sabes por qué todavía hay magos? Porque la gente es blandita, la gente no tiene agallas para afrontar la vida como es […] y la gente está deseando entregarse a cualquiera que le ofrezca soluciones sencillas […]” (Juan Mayorga, 2018, p. 49). Con la referencia a los magos y al fenómeno hipnótico, Mayorga pone en guardia a la sociedad actual de que posiblemente esté perdiendo el control de su pensamiento y de la identidad. Y este cataclismo proviene de diferentes puntos, por ejemplo, los medios de comunicación, las religiones y sus dogmas, los falsos discursos, los populismos y la gran cantidad de mentiras que sufre a día de hoy el planeta. Un planeta amenazado por el cambio climático, el conflicto nuclear, la guerra de Ucrania, los diferentes desequilibrios económicos, el éxito de la difusión de noticias falsas, el aumento de racismo/odio, etc. Un mundo en el que todos estas menciones ponen de manifiesto el valor de los discursos hipnóticos.

Al mismo tiempo, el autor desnuda la sensación, cada vez mayor, de que estamos siendo partícipes de un relato distorsionado de la realidad. Una sociedad que está marcada por la mentira, donde ya no es posible escapar de la duda, o de la desconfianza. Por lo tanto, al igual que los personajes de la obra, vivimos en mitad de una sospecha permanente. “Lo más importante del trabajo del mago es crear una expectativa de salvación. Te hace ver que estás en peligro para luego ofrecerte un sitio donde te sentirás seguro” (Juan Mayorga, 2018, p. 53). Un mundo donde la hipnosis es el refugio, un lugar seguro. El ser humano vive hipnotizado en una rutina de la que, a veces, no puede escapar “ […] Todos estamos más o menos hipnotizados, yendo de aquí para allá sin saber por qué, y no nos damos tantos humos” (Juan Mayorga, 2018, p. 64).

En conclusión, en El Mago se entrelazan dos conceptos fundamentales para la literatura, la palabra, que representa el pensamiento y el teatro, que representa la vida. Los elementos que el teatro recoge de nuestra realidad no solo sirven como inventario de ella, sino que ayudan a proporcionar herramientas suficientes como para transformarla. Lo cual nos permite reinventarnos. La extraordinaria paradoja que revela la obra es que la realidad ficticia y confusa es la que nos otorga el privilegio de ver con claridad lo que nos ocurre en la otra realidad que tenemos como verdadera y objetiva. Por otra parte, una realidad, en gran medida virtual, y que, precisamente por estar sumergidos en ella, carecemos de perspectiva para valorar.

Resulta admirable cómo Mayorga recoge el concepto de teatro en el libro. Muestra al teatro como puesta en cuestión de palabra y silencio, como una preocupación por la identidad personal junto a un tono cómico-satírico. Y el realismo metaficcional, el equilibrio que establece entre el ilusionismo y el distanciamiento. Teniendo en cuenta que, en medio de un torrente de imágenes, nos dirige a la distinción de la realidad VS ficción, llevándolo a la actualidad y haciéndonos reflexionar también en el poder del holograma y en las últimas tecnologías de realidad virtual, capaces de introducirnos en realidades ficticias en las que podemos tener experiencias sin haberlas tenido realmente. En consecuencia, el autor consigue que el lector reflexione acerca de la pregunta de si lo que determina una realidad es la realidad misma o la sensación de haberla vivido.

Por consiguiente, lo mencionado anteriormente penetra en la cuestión de la inteligencia artificial y en la robótica, que hacen entrever la posibilidad de acabar siendo reemplazados por seres no exactamente humanos e incluso que esté en peligro la supervivencia de la especie. En referencia al lector/espectador y al impacto de la obra, se alude al “desdoblamiento del teatro”, idea que nos conduce al replanteamiento del mundo actual. Esto corrobora el aforismo de que el teatro no sucede en el escenario, sino en el espectador.

Finalmente, gracias a la palabra de Mayorga hemos ido desembocando en pequeñas parcelas de realidad en las que un caos pretendía destruirlo todo. A lo largo de la lectura han pasado por la memoria grandes esencias de la literatura, Valle-Inclán y sus espejos deformantes, Calderón de la Barca y su creación de La vida es sueño, y hasta Lewis Caroll con su magnífico cuento Alice’s Adventures in Wonderland. La obra nos invita a reflexionar acerca de la esencia de cada persona y como queda definida a través del entorno, por lo que solo por ello merece la pena su lectura, al igual que la representación. Rige una catarsis mediante la hipnosis, la embriaguez que nos ayuda a adentrarnos en un mundo delirante, como planta curativa de la herida que abre la propia vida.

Mayorga, como mago, como autor desde su teatro nos invita a trazar la distancia adecuada entre la hipnosis de lo real, por medio de lo imaginario, ya que, en muchas ocasiones, lo irreal es más poderoso que lo real.

Lo que los ojos ven y lo que los oídos oyen es lo que la mente cree (Juan Mayorga, 2018, p. 70).

Bibliografía

Gómez Valencia, A. M. (2018). La construcción del personaje en la obra de Juan Mayorga. Tesis Doctoral. Universidad Complutense de Madrid.

Mayorga, Juan. (2018). El Mago. Segovia: La uÑa RoTa.

Peral Vega, E. (2020). Conferencia “Juan Mayorga:teatro, historia y compromiso”. Disponible en: https://www.cacocu.es/evento/juan-mayorga/ [Consultado 30-12-2022]

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Autor: Miguel Yet

Estudiante de máster de profesorado. Filólogo Hispánico graduado en la Universidad Complutense de Madrid.

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