Acerca de Sobre la Fotografía de Susan Sontag

Este es uno de los mejores libros sobre fotografía que han sido escritos: Sontag, Susan (1973) Sobre la Fotografía. Edhasa. Barcelona. 1981. Traducción de Carlos Gardini. Tiene el gran valor de haber señalado lo influyente que es la fotografía en la cultura occidental, el uso talismático que hacemos de la imagen fotográfica, la actitud narcisista o resistente que tenemos frente al lente, la docilidad que adoptamos en la pose, su devastador efecto estético, entre otras cosas profundas y terribles. He aquí una breve reseña y análisis al libro. 

Aunque fue publicado en 1973 todo lo que dice es perfectamente contemporáneo. Sontag tiene el acierto de haber subrayado dos cosas básicas en este libro: 1) fotografiar es un rito social, y 2) su resultado, las fotografías, convierten la experiencia en una imagen.

Susan Sontang sobre la fotografia
Sobre la fotografía es uno de los libros más interesantes, acertados y reveladores sobre la “trama” fotográfica de la cultura occidental

Ir por el mundo haciendo fotos es el acto más común hoy en día, y aquel que no toma fotos con su móvil o su cámara, es visto como un bicho raro, un antisocial o un “anti-occidental”. Y por encima de todo, coleccionar nuestras fotografías es hacer una crónica de nosotros mismos, de nuestra historia, de nuestra vida. “Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo” (pag. 13) dice Sontag.

Acerca de Sobre la fotografía

La fotografía es una hija mimada de la modernidad, se ha convertido en la más importante evidencia de nuestras acciones, pilar de los documentos, imprescindible para atestiguar nuestra identidad, y con ella nos hemos viciado congelando momentos, momentos que se fueron y que constituyen nuestra memoria visual: “todas las fotografías son momento mori… todas atestiguan el paso despiadado del tiempo.” (Pag. 25).

"Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a sí mismas, se las conoce como nunca pueden conocerse" (Pág. 24)

Susan Sontang afirma que no tomar fotografías de los niños pequeños y bebés es entendido como un acto de indiferencia de los padres, o que no posar para la foto del bachillerato es considerado como un acto de rebeldía adolescente: “Mediante la fotografía una familia construye una crónica de sí misma” (p. 18). Las fotografías son un modo de certificar la experiencia, es decir, convertir la experiencia en una imagen, en un souvenir. Muchos artistas contemporáneos han usado este elemento en sus obras para desconstruir la identidad, por ejemplo, descontextualizando las distintas tarjetas de identidad que una persona acumula en la vida.

Como rito social la fotografía también afecta o interfiere en la identidad de los individuos. Por ejemplo, la palabra fotogenia ha nacido de este efecto: “salir bien en las fotos”, “registrar bien” es algo que antes de la fotografía no existió. Pero ¿qué quiere decir “salir bien en las fotos”?  Sontag atina en aseverar que aprendemos a vernos fotográficamente a nosotros mismos: “considerarse atractivo es, precisamente, juzgar que uno saldría bien en una fotografía” (pag. 95). En relación a lo estético también se pude decir que hacer una fotografía es conferir importancia y hacer de lo feo algo bello, solo por transformarlo en imagen. La cámara embellece el mundo y su acción es una fuerza estetizante.

Después de repasar la obra de Weston, Stieglitz, Strand, André Kertész, Nadar, Cartier-Bresson, y otros, Sontang confirma que el triunfo más perdurable de la fotografía ha sido “descrubrir la belleza en lo humilde, lo inane, lo decrépito. En el peor de los casos, lo real tiene un pathos. Y ese pathos es la belleza.” (pag. 112) … “y lo feo lo hace bello, y así lo espectaculariza! crea una confusión con lo real, exhalta pero también enfría las emociones, porque da distancia“. (pág. 120).

La fotografía ha permitido, por una parte, el florecimiento del mundo de las apariencias, y por otro, enmarcar un fragmento del mundo y congelado en el tiempo en una imagen rectangular. La fotografía arranca las cosas de su contexto, desarticula el mundo en fragmentos visuales y permite ver de una nueva manera.

"El surrealismo está en la médula misma de la empresa fotográfica: en la creación de un duplicado del mundo, de una realidad de segundo grado, más estrecha pero más dramática que la percibida por la visión natural" (Pag. 62).

Baudrillard diría que la imagen fotográfica se ha exacerbado en la posmodernidad, tanto que ha llegado a ser más real, más verdadera, que la realidad misma. La imagen digital, el photoshop, el cine y la tv entonces han llevado al extremo lo anterior. Sontang nos recuerda que ya en 1843 Feuerbach denuncia que en “nuestra época se prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la representación al original, la apariencia al ser” (pág. 163).

De acuerdo con E.H. Gombrich y Serge Gruzinsky antes de la modernidad, por ejemplo en la América pre colonial y colonial, la cosa y la imagen eran dos manifestaciones diferentes de la misma energía o espíritu. El mando de la Virgen de Guadalupe después de su aparición es un buen ejemplo para entender la idolatría colonial. ¡Pero en la contemporaneidad actuamos al revés!  Comenta Sontang que “la noción primitiva de la eficacia de las imágenes presume que las imágenes poseen las cualidades de las cosas reales, pero nosotros propendemos a adjudicar a las cosas reales las cualidades de una imagen” (pág. 168).

El libro Sobre la fotografía recurre bastante al análisis del impacto de la fotografía sobre la identidad, al vínculo entre el retrato y el nombre propio del sujeto. Romper el retrato es la muerte del sentimiento, dice Sontag, por lo que romper un autorretrato es una especie de suicidio, un auto-desprecio. Gracias a esta publicación, la autora ha sido reconocida como una de las principales pensadoras sobre la fotografía y su crucial papel en la sociedad capitalista y el mundo moderno.

No podemos esconder la manera en que la fotografía y sus posteriores evoluciones han influido a la comunicación global, a la circulación de significados de masa, a la representación de tendencias, modas y valores: “la producción de imágenes también suministra una ideología dominante” (pág. 188). Porque fotografiar atiende a la lógica del consumo, a consumir todo en imágenes y a comprar las tecnologías para reproducirla.

Las redes sociales tienen sus raíces en las primeras fotografías del siglo XIX y que tanto encantaron a nuestros antepasados. Este siglo es inconcebible sin imágenes: “Donde quiera que posemos la mirada hay imágenes. La posesión de una cámara puede inspirar algo semejante a la lujuria. Y como todas las formas creíbles de lujuria, nunca se puede saciar: primero, porque las posibilidades de la fotografía son infinitas, y segundo, porque el proyecto termina por devorarse a sí mismo. Las tentativas de los fotógrafos por realzar una realidad vaciada, contribuyen al vaciamiento” (pág. 189).

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