El amante bilingüe, charnegos y piel de conejo

Novela El amante bilingüe de Juan Marsé

La novela El amante bilingüe tiene un comienzo que me entusiasmó poco… me pareció poco interesante… un hombre descubre en su habitación a un limpia botas sureño que se había acostado con su mujer. Ella parsimoniosamente sale del lavabo y le dice que se va para siempre. No obstante, poco a poco la novela evoluciona en una historia inesperada y profunda.

Lo más llamativo de las primeras páginas fue el acento andaluz de aquel hombre con quien ella se acuesta, “Zoñá e güeno, pero no conviene perdé el sentío de la realidà“, le dice al marido cornudo y desilusionado. (Escribir así el dialecto me recuerda al cuento de Borges Hombre de la esquina rosada, publicado en el libro Historia Universal de la Infamia).

Al pasar las páginas encontré una obra interesante que va más allá de la sátira política lingüística, como pobremente dice en Wikipedia. Juan Marsé logra con este relato presentar un fenómeno singular del que “padecemos” los seres humanos: la mutación de la identidad, el cambio constante del yo, o simplemente, los distintos personajes que somos a lo largo de nuestras vidas. Externamente, el ser humano es un actor, ha dicho Gurdjieff. {Para hacer esta reseña y un comentario un poco más profundo he leído: El Amante Bilingüe, Juan Marsé (1990) Random House Mondadori 2009. Barcelona}

El amante bilingüe

Juan Marsé comentó a Samuel Amell que escribir el libro El amante bilingüe había representado para él una importante complejidad, y que la idea principal venía de una conversación que tuvo con su sobrina psicóloga acerca de un paciente suyo, un caso esquizofrénico, un catalán que quería ser otro, un charnego de ley (como si un catalán no pudiera hacer el performance charnego por ser catalán y no ser considerado enfermo). Se puede leer un estudio sobre El amante bilingüe de Adolfo Sotelo en la revista Cuadernos Hispanoamericanos (ver enlaces externos al final de la página a la que dirige el enlace).

La verdad es que la baja autoestima del personaje principal Juan Marsés (casi homónimo al autor), me generó cierta incomodidad… es el típico despechado de tantas canciones que se entrega a la depresión y a la mendicidad. Se considera a sí mismo un desdichado que pide monedas interpretando el papel de músico que toca el acordeón en una esquina de las ramblas.

Su objeto de deseo perdido, “su” mujer, irrecuperable, le despoja de su sentido de vida: “ya no puedo caer más bajo, se dijo, ya soy la nauseabunda piltrafa que se revuelca y complace en su propio hedor” (pág. 60).

El libro tiene 20 capítulos y 183 páginas = 9,15 páginas por capítulo en promedio. La cantidad de capítulos y su brevedad favorece la velocidad y comodidad de la lectura.

El amante es bilingüe porque el protagonista encarna a, se transforma en, un amigo suyo de la infancia, Juan Faneca, un charnego que habla “otro idioma”, un alter ego con acento andaluz con el que había crecido en lo alto de la calle Verdi en Barcelona: “Faneca era exactamente el tipo que necesitaba: embustero y camaleónico, atrevido y rufianesco. El compañero loco que hace lo que tú no te atreves, el amigo que se la juega por ti.” (pág. 72). El escritor Juan Marsé, antes de ser adoptado, se llamaba Juan Faneca Roca, de ahí la relación personal y psicológica de esta novela con su autor.

Vivo muy cerca de allí, de la calle Verdi, en la calle siguiente, en la Calle Sostres, y me ha causado una especial familiaridad el relato que hace de la calle, que es como un tobogán desde la que se ve la ciudad.

¿Pero qué es un Charnego?

¿Qué es un charnego? es lo que me pregunté cuando entra en el relato Juan Faneca. Es su amigo de la infancia, uno de los miles de murcianos de familias obreras que migraron a Cataluña. Esta novela hace un retrato de los trabajadores sin educación y pobres sobre los que se ha instalado un estereotipo culturalmente peyorativo.

Como lector poco ilustrado en los estereotipos culturales de la península española, busqué el significado de charnego y encontré esta noticia del 8 de marzo de 2016:

Qué es un charnego? una noticia
Noticia del 8 de marzo de 2016 – periódico La Vanguardia

Gabriel Rufián ha dicho en el Congreso de los diputados de España “soy un charnego independentista”, con lo cual se refería a que su familia había inmigrado a Cataluña para trabajar, y que no obstante su herencia sureña, su posición política es la de una Cataluña independiente de España.

Faneca es el referente que el protagonista usa, primero, solo para aprovechar la seducción de un disfraz que le condujo a la feliz experiencia de ser aceptado por su vecina y la consiguiente copulación. Segundo, porque disfrazado de charengo logra contactar con Norma, su exmujer, y bajo ese manto mágico del disfraz y la actuación logra encantarla y después de un complejo periplo llevarla a su habitación.

En el fondo, en esta novela se muestra cómo un sujeto reconquista el amor perdido (también el amor propio) a través de otro yo, gracias a una transformación.

Hi ha cap pell de coneill

Ya consumido y desplazado por su nuevo yo, por Faneca, el protagonista se folla a Norma en su habitación, y en el éxtasis de su desdoblamiento y logro grita “hi ha cap pell de coneill!”.

En el relato “hi ha cap pell de coneill” es el grito de guerra del infante Juan Marsés, la gran exclamación que le caracteriza cuando sale de juerga con su amigo Faneca por la montaña pelada y el parque del Guinardó.

He buscado qué significa esta expresión con mucha curiosidad. Me pareció de alguna forma semejante al grito callejero “Botella papel” que de niño escuchaba en las barriadas familiares de Bogotá. He buscado el término y he encontrado una referencia muy interesante el libro de cuentos Animales Urbanos de Karin Leiz (publicado por Ediciones Barataria)

La expresión según lo narra Karin Leiz en su cuento es una pregunta: Hi ha cap pell de coneill?. No es tanto una exclamación, sino una pregunta, una pregunta callejera abierta a los vecindarios. Las familias que tenían gallinas solían también tener conejos, dice Leiz. Lo cual he logrado corroborar preguntando a personas mayores que vivieron la Guerra Civil Española en Barcelona y que tenían en la terraza de las fincas gallinas y conejos para el consumo propio.

Narra Leiz que un gitano de sombrero y camisa blanca abierta, pasaba por el barrio buscando comprar pellejos de conejo, que después revendía en mercados de pieles.

Reseña del contexto en El Amante Bilingüe

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