La Vejez: un libro marxista de Simone de Beauvoir

Libro La vejez de Beauvoir

La Vejez (La Vieillesse) es un libro visionario y marxista de Simone de Beauvoir publicado en 1970 en Francia por Éditions Gallimard, y publicado en castellano por Edhasa en 1983. Es un libro imposible de comprar nuevo y muy difícil de encontrar de segunda mano. Se trata de una publicación visionaria porque se anticipa a describir dos de los problemas demográficos del siglo XXI: envejecimiento de la población y descenso de la tasa de natalidad.

Este libro de Simone de Beauvoir es multifacético y con una definida posición política y social: no sólo tiene una línea de explicación marxista de la vejez en el sistema capitalista, subrayando la explotación del trabajador y del anciano, sino que también reune variadas descripciones etnográficas de cómo es entendida la vejez en otras sociedades y épocas.

El “valor de uso” de las personas de edad o ancianos en las sociedades y culturas está en la base de su análisis. Al parecer, de Beauvoir intentó tener en este libro el resultado de una investigación exhaustiva de lo que se conocía sobre la vejez en los años 70 del siglo XX. {Para escribir esta reseña del libro he leído: DE BEAUVOIR, Simone (1970) La Vejez. Edhasa. Barcelona. 1983}

Simone de Beauvoir exalta la importancia y diversidad de la vejez, los procesos de envejecimiento alrededor del mundo y hace un llamado al respeto y a la dignidad. Critíca la explotación y discriminación del anciano en una sociedad donde el consumismo y el productivismo son valores exaltados, en contraposición a la serenidad de la vejez.

Envejecimiento de la población

El libro “La Vejez” es una de las primeras publicaciones en prever el envejecimiento masivo de la población en el siglo XXI. En los años 70 ya era evidente que la sociedad tendría que enfrentarse a una creciente población anciana en el siglo XXI como consecuencia del baby boom de la posguerra. La autora cita al economista y antropólogo Alfred Sauvy: “Según Sauvy de todos los fenómenos contemporáneos, el menos discutido, el más seguro en su marcha, el más fácil de prever con mucha anticipación y quizá el más cargado de consecuencias es el envejecimiento de la población”  (pag. 207).

Simone de Beauvoir soporta su investigación sobre una crítica a la visión capitalista y productiva de la edad: “…solo interesa el ser humano en la medida en que rinde. Después se lo desecha…“. Para ella era evidente que el modelo de sociedad capitalista en Estados Unidos representa una ideología que tacha de su vocabulario la palabra muerte. Por lo tanto, la vejez se ocultaba, era un fenómeno borroso, y su misma definición ponía en un mismo saco a todos aquellos – obreros – que tuvieran más de 60 años o que hubieran sobrepasado su edad productiva. La vejez como improductividad marcaba el discurso por aquella época y cabe preguntarse si aún hoy es así.

La aproximación de Simone de Beauvoir al tema de la vejez es marxista, y es vehemente al denunciar que se considerara – no olvidemos que el libro es de 1970- a los ancianos como un desecho. Para ella no hay una definición satisfactoria de la vejez. Siempre interviene el contexto y la lucha de clases, con lo cual afirma que en el campo de la edad también existe una confrontación entre Explotadores y Explotados. Para de Beauvoir la sociedad occidental tiene una imagen del viejo que se debate entre la imagen del “viejo loco” y el “viejo sabio”. Con lo cual subraya que “o por su virtud o por su abyección se sitúan por fuera de la humanidad” (pag. 10).

Pero el libro va más allá de una explicación marxista. Por una parte, la autora acierta en afirmar que el envejecimiento no solo es una “pérdida biológica de la energía vital”, sino que es un proceso lleno de significados, símbolos y por lo tanto un fenómeno cultural. De Beauvoir comenta que la gerontología es importante porque describe el proceso de senescencia individual, pero no basta, dice, porque se produce en el seno de una sociedad “falta examinar qué lugar se le asigna a los viejos, qué representaciones… ¿Qué hay de ineluctable en la condición de viejo? ¿En qué medida la sociedad es responsable de ello? (pag 47).

Por otra parte, la autora hace un llamado a reconocer que la vejez habla sobre nuestra identidad, experiencia vital y cultural. Dice con acierto “pensarse viejo es pensarse otro” (pag. 11), con lo cual alude al cambio fundamental que supone la vejez. Y también hace un llamado al reconocimiento: “En el futuro que nos aguarda está en cuestión el sentido de nuestra vida; no sabemos quiénes somos si ignoramos lo que seremos: reconozcámonos en ese viejo, en esa vieja” (pag. 12).

Historia y etnología de la vejez

El libro también es una extensa recopilación de observaciones etnológicas producto de los trabajos de campo de numerosos antropólogos que recorrieron América del Norte, Asia y África describiendo cómo las culturas indígenas entendían y se relacionaban con las personas mayores durante varias etapas de la vida, es decir, desde la madurez hasta el momento en que alcanzan un alto grado de dependencia. En muchas culturas el anciano muy mayor se entrega a la naturaleza (al hielo o a la selva, por ejemplo) para morir y no ser una carga para la tribu nómada. Y de forma muy generalizada la persona de edad es considerada como fuente de sabiduría y contenedor de la memoria viva de la comunidad. 

La autora también realiza una línea histórica que va desde la teoría de los 4 humores de Hipócrates (en la cual la vejez es el invierno de la vida) hasta la ciencia del siglo XX. Hipócrates, Aristóteles, Galeno, Avicena, Roger Bacon, Zerbi, Da Vinci, David Pomis, Paracelso, Gerard van Swieten, son algunos de los investigadores en la historia occidental que trataron de entender la vejez:

  • Galeno en su Gerocómica consideraba la vejez como un estado intermedio entre la salud y la enfermedad.
  • Roger Bacon y el médico Zerbi consideraba el envejecimiento como una enfermedad, y Gerard van Swieten como una enfermedad incurable.
  • Paracelso consideraba que el hombre es un compuesto químico y la vejez resulta de una autointoxicación.
  • Borelli y Baglivi introducen las ideas de La Mettrie y la iatrofísica, según lo cual el cuerpo es como una máquina (cilindros, fuelles, husos) y la vejez es el desgaste de estos componentes.
  • Stahl inaugura la teoría del vitalismo, un principio vital que al debilitarse llevaría al envejecimiento.
  • Morgagni, Rush y Hufeland son tres médicos que anticiparon los descubrimientos del siglo XIX y XX

Desde la antiguedad se consideró que la vejez podría ser algo “incurable”, o un fenómeno de desgaste o una disminución de las fuerzas vitales. Aún hoy se creen aspectos de estas explicaciones, aunque se conozcan detalles biológicos como el desgaste de los telómeros. Este comentarios sobre el libro La Vejez podría extenderse mucho, pero es mejor solo decir que es una obra inigualable, un libro de culto en el campo de las investigaciones socio-históricas y culturales sobre la vejez. El libro nisiquiera está en circulación y es imposible comprarlo nuevo.

Más información sobre las tendencias del envejecimiento en “Crónicas del Envejecimiento”

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