Reseña de El Aleph de Borges, un libro místico

Reseña de El Aleph de Borges
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El Aleph de Jorge Luis Borges es un libro de relatos que abre puertas, es una obra de gran riqueza literaria, pero no solamente. Los cuentos de Borges en libro El Aleph hablan sobre la inmortalidad, el descubrimiento del mundo, el todo y la parte, la revelación, la imposibilidad de racionalizar esta revelación, entre otras cosas. Muchos otros relatos de la literatura abarcan estos temas, pero el cuento de Borges es, como lo dijera la profesora Luce López-Baralt, una delicada maquinaria de relojería. Es un libro que hace parte de una biblioteca de literatura mística.

El libro fue publicado originalmente en el año 1945. En 1952 salió al mercado una reedición con 4 relatos añadidos. Reseñarlo, comentarlo, analizarlo, es un reto enorme. En este texto simplemente hay un intento de reseña y comentarios nacidos de la admiración. He leído esta edición: BORGES, Jorge Luis. El Aleph. Seix Barral. Barcelona. 1983. Las citas textuales que aquí incluyo, y las páginas, se refieren a esa edición.

El Aleph es una obra a la que he entrado en diferentes momentos de la vida, a los 18, a los 28 y a los 38 años… Mucho me temo que volveré a leerlo en otros presentes. Estos cuentos son como esas canciones, una vez que las escuchas, las sigues recordando a lo largo de la vida.

“Detrás del nombre, está lo que no se nombra”

Jorge Luis Borges

La mencionada profesora comparte que Borges le había comentado sobre sus, por lo menos, dos experiencias místicas. Al parecer, fueron transcendentales, por lo cual cabe preguntarse si influyeron su producción creativa. O si no, qué decir al leer un cuento como El Zahir, en el que ese Borges personaje del cuento dice “Para perderse en Dios, los sufíes repiten su propio nombre o los noventa y nueve nombres divinos hasta que éstos ya nada quieren decir. Yo anhelo recorrer esa senda. Quizá yo acabe por gastar el Zahir a fuerza de pensarlo y de repensarlo; quizá detrás de la moneda esté Dios.” (Página 114).

Fragmento del libro de cuentos de Borges "El aleph"
Fragmento del cuento El Aleph, de Jorge Luis Borges

En el Zahir y en el cuento El Aleph, Borges hace parte de los personajes, un Borges literario. En repetidas ocasiones el maestro argentino confesó su admiración a Walt Whitman, quien había recreado en Canto a mí mismo a otro Walt Whitman, uno literario (ver comentario de Borges acerca de Walt Whitman).

Cuentos incluidos en el libro:

  1. El inmortal
  2. El muerto
  3. Los teólogos
  4. Historia del guerrero y la cautiva
  5. Biografía de Tadeo Isidoro Cruz
  6. Emma Zunz
  7. La casa de Asterión
  8. La otra muerte
  9. Deutsches Requiem
  10. La busca de Averroes
  11. El Zahir
  12. La escritura del Dios
  13. Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto
  14. Los dos reyes y los dos laberintos
  15. La espera
  16. El hombre en el umbral
  17. El Aleph
  18. La intrusa

Los relatos en el Aleph hablan de…

Borges decía que más que un gran escritor era un gran lector. Una afirmación que demuestra su humildad y en cierta medida su sinceridad. Sus cuidados relatos son muy ricos en referencias históricas y literarias; el acercamiento de este escritor a la literatura es digno de estudiar por muchos años; asombra constatar que aquella abundancia de citas a otras obras se debe a sus propias lecturas. Horas y horas que cultivaron su creatividad. Me pregunto si siempre se es “incompleto” al leer a Borges, en el sentido de que tal vez nunca leeré todas las obras con las que dialoga en sus obras.

En El Aleph Borges habla sobre absolutos: La muerte y la inmortalidad (en El Inmortal), el recuerdo y la divinidad (en El Zahir), el tiempo, el yo, la identidad, la realidad, la circularidad. El inmortal es precisamente el primer relato del libro, del cual dice el autor que fue el de mayor elaboración y que trata sobre el efecto que la inmortalidad traería sobre los hombres. Leer el comentario y reseña de El Inmortal.

En el cuento El muerto, Benjamín Otálora, que quiere reemplazar a su jefe, un gangster experimentado, cae presa de su ambición mientras este jefe lo deja conspirar, solo para mostrarle, al final, que él mismo ha cavado su propia tumba (tal vez por esto se llama El muerto).

En el cuento Los teólogos, dos especialistas tratan de argumentar en contra de la idea herética de la historia como una ruta circular, según la cual no hay “nada que es que no haya sido y que no será”. Dice Borges en el epílogo del libro que Los teólogos “son un sueño sobre la identidad personal”.

«En los textos herméticos está escrito que lo que hay abajo es igual a lo que hay arriba…» Fragmento del cuento Los teólogos, de Jorge Luis Borges.

En la Historia del guerrero y la cautiva habla de un paralelismo entre el Lombardo Droctulf que después de invadir Ravena la termina defendiendo y una inglesa que se había entregado a la salvaje Pampa y a las costumbres de los indios.

En Biografía de Tadeo Isidoro Cruz narra la historia del que se descubre y que en un momento empieza a defender a quien inicialmente perseguía, al “desertor Martín Fierro”. En el cuento Emma Zunz nos encontramos con la misión de Emma para vengar a su difunto padre. Este relato es la elaboración de un argumento de Cecilia Ingenieros, afirma el autor.

En La casa de Asterión, el estrellado, “La casa es del tamaño del mundo, o mejor dicho es el mundo”. Se trata del laberinto del Minotauro. La otra muerte, “es una fantasía sobre el tiempo” afirmó su autor. Pedro Damián parece haber muerto en la batalla de Masoller en 1904, pero muere en Entre ríos en 1946, o tal vez los dos hechos están concatenados, o tal vez son dos líneas de tiempo… Algo parecido sucede en el poema The Past, dice el narrador, de Ralph Waldo Emerson.

“Todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él.”. La anterior es una cita del Parerga und Paralipomea de Schopenhauer sobre la que reflexiona el nazi condenado a muerte Otto Dietrich Zur Linde en Deutsches Requiem. Este relato es la reflexión filosófica de un nazi condenado a muerte que no tiene miedo y que explora en su pensamiento qué hilos superiores han determinado su camino.

Tragedia y retórica según Aristóteles son los conceptos que Averroes no logra descifrar. En su idioma estas dos palabras parecen no tener un claro equivalente; él mismo ha tenido que leer una traducción porque no sabe griego o siriaco. En La busca de Averroes, el filósofo Ibn Rušd elabora la obra Tahafut-ul-Tahafut, Destrucción de la destrucción (extrañamente traducido en inglés como Incoherence of incoherence). En ella responde a las limitaciones que Al Ghazali describe acerca del racionalismo y la filosofía para alcanzar el conocimiento trascendente. Para profundizar en el análisis de este cuento se recomienda la lectura del cuidado artículo Borges entre Averroes y Algazel de Luce López-Baralt.

En El Zahir, también se remite a la noción de la parte como elemento desde el que se puede acceder al todo. Por ejemplo, cita a Alfred Tennyson, el poeta británico que según el relato habría dicho que “si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos y qué es el mundo” (P. 113). Esta es una idea central en la obra de Borges. Nombra a los cabalistas, quienes sostendrían que el hombre es un microcosmos que refleja el todo. Una relación metonímica, de la parte con el todo, gracias a la cual puede existir un punto desde el cual se puede acceder al todo (como en El Aleph). En El Zahir se habla de la imantación ejercida por una posible revelación. El relato tiene un profundo contenido místico, con referencias al Sufismo, como lo hace en muchos otros cuentos. Entre las lecturas de cabecera de Borges, dice Luce López-Baralt, se encontraban las obras del arabista español Asín Palacios.

En La escritura del dios el autor nos presenta un argumento tan fantástico como profundo: el dios del mago Tzinacán habría cifrado una escritura al inicio de los tiempos que permitiría conjurar los grandes males: “previendo que en el fin de los tiempos ocurrirían muchas desventuras y ruinas, escribió en el primer día de la Creación una sentencia mágica, apta para conjurar esos males”. ¿Cómo sería una sentencia escrita por un dios? ¿Qué tipo de escritura? Encerrado en su oscura prisión llegó a encontrar que dicha sentencia estaba “escrita”, cifrada, en la piel del jaguar. El mago Tzinacán tiene finalmente una revelación, una “rueda de agua fuego formada por todas las cosas que serán, son y fueron”.

La historia que Unwin descifra acerca de Zaid en el relato Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto, es bella, interesante, llena de suspenso y directamente habla sobre la identidad (Zaid reemplaza a Abenjacán). En Los dos reyes y los dos laberintos hay una imagen sobre el laberinto del desierto, el mundo en sí, que supera a cualquier arquitectura humana. En La espera la historia del supuesto señor Villari, que está a la espera de su muerte, sugiere la posibilidad de transformar la realidad al traer al tiempo presente escenas del sueño o del ensoñar.

El relato El hombre en el umbral, al igual que Abenjacán el Bojarí, va desvelando la suerte de un personaje, David Alexander Glencairn, enviado a pacificar sikhs y musulmanes, pero que debido a una justica injusta, valga la contradicción, termina enjuiciado por el pueblo. El relato La intrusa habla sobre cómo el amor por una mujer pone en contra a dos hermanos que, aunque malandros, también se aman. Se deshacen de ella para no pelear. De alguna forma me ha recordado al relato La gata de Collette, en el cual una gata arruina involuntariamente la relación amorosa de una pareja.

Fragmento de La escritura del Dios, cuento de Jorge Luis Borges

El Aleph, un lugar mágico, metonimia y metáfora

El Aleph es un punto mágico desde el cual se puede ver todo lo que existe. Pero antes de llegar a esta respuesta, el Borges del relato cuenta cómo llegó a él, cómo después de mucho hablar con el primo de su querida Beatriz, inesperadamente le es revelado que existe un Aleph, pero de la manera más casual y cotidiana.

En el cuento escribe que en el sótano de la casa de Carlos Argentino Daneri había un Aleph, “uno de los puntos del espacio que contienen todos los puntos… un lugar donde están todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”. Metonimia, porque desde este único punto se accede al todo. Metáfora, porque la lectura del libro permite inducir que hay otros alephs, y que cada quien puede encontrar su propio Aleph en el sótano, en las profundidades, de su propia casa. En La escritura del dios Borges también incluye la relación de la parte con el todo: “Aún en los lenguajes humanos no hay proposición que no implique al universo entero; decir el tigre es decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y tortugas que devoró, el pasto de que se alimentaron los ciervos, la tierra que fue madre del pasto, el cielo que dio luz a la tierra.” (página 118).

El Aleph es la primera letra del alfabeto hebreo, también la primera letra del alfabeto árabe. Cabalísiticamente, la letra Aleph está presente en el resto de las letras hebreas y por extensión en todas las cosas. Nombrarla trae implícito nombrar todo lo demás. Es difícil de describir el Aleph, las palabras no alcanzan para explicarlo realmente. Pero se nos invita a pensar que en cada parte hay una ventana hacia el todo. Como es narrado en el cuento La escritura del dios, no hay nada que no implique al universo entero.

Autor: julianbueno

Una persona aprendiendo a leer y con el objetivo de reseñar los libros que encuentra en su camino como una estrategia para volver a ellos a través de sus apuntes.

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