Reseña de La luz que no puedes ver, de Anthony Doerr

Reseña de la novela La luz que no puedes ver
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Así como hay novelas sobre la fundación de las repúblicas en el siglo XIX o sobre el narcotráfico a finales del siglo XX, La luz que no puedes ver de Anthony Doerr es una novela sobre una época literariamente muy explorada: la Segunda Guerra mundial. Tal vez debería decir sobre el mundo de la Segunda Guerra mundial. Un mundo en el cual una niña ciega francesa (Marie-Laure Dupont) y un niño alemán (Werner Pfenning), exponen el crudo drama de aquel conflicto internacional a través de sus historias de vida. El momento en que estos dos se encuentran, es el punto más agudo del drama y revela la cuidada arquitectura con la que Doerr ha construido su obra. No en vano, esta novela le ha valido el Premio Pulitzer del año 2015, llevándola a un lugar importante en la literatura contemporánea.

  • Título original: All the light We Cannot See
  • Año de publicación en inglés y en castellano: 2015
  • Editorial: Penguin Random House Mondadori
  • Páginas: 658
  • Traducción: Cármen Cáceres y Andrés Barba

Esta reseña tiene que incluir lo que el mismo Anthony Doerr ha explicado sobre la concepción de esta novela: su imagen inicial para elaborar la novela fue una niña contando historias a través de la radio y un niño atrapado en alguna parte escuchándolas. Después de un viaje a Saint Malo, Francia, una ciudad bombardeada y casi destruida por completo en 1944 por los americanos, Doerr supo que es ahí donde el niño estaría atrapado. Esta ciudad es central en la novela. El niño sería un oficial alemán que ocuparía la ciudad, y la niña una ciudadana francesa apasionada con la literatura.

Doerr es un autor muy recursivo que ha tejido una historia en la cual muestra cómo la tecnología de la radio es central en la sociedad de los años 30 y decisiva en la guerra. De hecho, la publicación incluye como epígrafe una cita de Joseph Goebbels: “Para nosotros hubiera sido imposible tomar el poder o hacer uso de él de la forma en que lo hicimos sin la radio”. Observar en esta narración, aunque ficcional, cómo el medio de la radio ha transformado radicalmente el modo de vida de la sociedad obliga a recordar el libro El medio es el masaje de Marshall McLuhan.

Una emisión de radio que se emite en Saint Malo y que unos hermanos huérfanos (Werner y su hermana Jutta) escuchan en Zollverein, Alemania, sienta las bases de una serie de eventos armonizados en el mencionado conflicto bélico y que llevarán a un desenlace conmovedor. Hay mucha belleza humana en esta novela, descrita con personajes 100% verosímiles, logrando sopesar con ello el horror propio de los episodios de guerra y el dolor que ha generado. Su desenlace no es cliché. Por el contrario, es fiel a los finales no felices que dejan las guerras en el seno de las familias.

Otras novelas sobre las guerras del siglo XX también se basan en los periplos de personajes que, por las circunstancias de la vida, terminan encontrándose en algún punto crucial y decisivo. Ken Follett hace eso, por ejemplo en La caída de los gigantes. Las obras de Follett son novelas históricas en toda regla, y La luz que no puedes ver de Anthony Doerr también tiene un sólido respaldo histórico.

El segundo recurso que usa el autor es el saqueo de los tesoros culturales y naturales en capitales como Francia. En este contexto surge otro de los protagonistas de la novela: un diamante legendario llamado El mar de llamas y que estaba custodiado en el Museo Nacional de Historia Natural en París, lugar donde trabajaba el padre de Marie-Laure. Así como en las Leyendas artúricas unos objetos también son protagonistas de la narración, un cáliz y una espada, en La luz que no puedes ver un objeto también ocupa un lugar central. Un tesoro atado a una leyenda: el que tenga a El mar de llamas en su poder vivirá para siempre pero causará desgracias a todos quienes estén con él.

El saqueo de los bienes culturales permite la participación de un antagonista importante, un sargento nazi, gemólogo, que está obsesionado con encontrar el diamante para así curarse de sus males de salud. La leyenda de El mar de llamas mantiene en vilo al lector, aunque en voz de Marie-Laure esa superstición no tiene fundamento. Ella es la mente científica.

La novela logra que el lector empatice. Conmueve inteligentemente. Tiene un efecto emocional en el público. De hecho, este libro llegó a mi porque una conocida había quedado tan impresionada con esta historia que quiso compartir la experiencia con alguien más. Por otra parte, el “diseño” de la novela logra enganchar la lectura: 13 capítulos que llevan al lector en una serie de flash forwards que despiertan su interés, y además, 177 subcapítulos que le ponen velocidad a la lectura y que la estimulan. Los subcapítulos permiten una lectura fácil y el diseño editorial ayuda mucho.

También deja una marcada impresión sobre lo que fue aquella guerra en el contexto europeo. Esta impresión hace que el lector concluya cuán importante es no olvidar lo que ocurrió y el peligro de que las nuevas generaciones vuelvan a desarrollar esas desastrosas ideas.

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Autor: julianbueno

Antropólogo de formación, admirador de la literatura y la filosofía; escribir reseñas y análisis de libros es una manera de volver a ellos a través de nuestros apuntes.

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