El banquero anarquista tal vez tiene razón, comentarios a la obra de Pessoa

Reseña de El Médico Anarquista de Pessoa

El Banquero anarquista y otros cuentos de raciocinio es un libro de relatos de Fernando Pessoa, creados con una alta dosis de “redacción analítica” o raciocinio. En estos cuentos los personajes analizan, piensan, deducen, inducen, generan hipótesis, comprueban hechos, buscan entender las situaciones desconstruyendo racionalmente el tejido de la vida cotidiana.

En ese sentido, los cuentos de este libro tienen un parentesco con la literatura de detectives, a lo Sherlock Holmes. El traductor y antólogo de Pessoa, Miguel Ángel Viquera, comenta que su prosa tiene una influencia de Poe y de la literatura policiaca. El Banquero anarquista y otros cuentos de raciocinio incluye al final un texto de Pessoa titulado “El arte de razonar”. No es un cuento sino un resumen de conceptos y de pasos que tienen lugar cuando se investiga un crimen. Ciertamente, a Pessoa le gustaba esta literatura por la alta dosis de construcción y raciocinio que supone la investigación y la resolución de caso criminal.

Al finalizar la lectura del cuento me he preguntado si, tal vez, El banquero anarquista tiene razón, si tal vez las ficciones sociales son una verdadera prisión, si las tiranías humanas son casi co-naturales al ser social. ¿Es posible que este cuento tenga una interesante reflexión antropológica? Por lo menos, cabe recordar que Pessoa tenía un perfil sociológico. También cabe señalar si, tal vez, la mejor forma de liberarse del sistema capitalista es hacer lo que el personaje de este relato ha hecho. ¿Acaso existe algún banquero anarquista en el mundo real? Tal vez.

{Este blog post es algo intermedio entre un análisis literario, una reseña del libro y una crónica de lectura. Es decir, es lo que he escribo movido por la buena experiencia de haber leído esta obra. La edición que he leído es: PESSOA, Fernando. EL Banquero Anarquista y otros cuentos de raciocinio. Alianza Editorial. Madrid. 2017. Alianza publicó la primera edición en 1986.}

Sobre El banquero anarquista y el análisis sociológico

El banquero anarquista es un magnífico y paradójico título. El título en sí es una obra de arte. Nada menos anarquista, a simple vista, que un acaudalado banquero. El esfuerzo narrativo y argumentario de Pessoa ha sido racionalizar en qué circunstancias y en qué tipo de sujeto se podría materializar semejante disparate.

El argumento es interesante y va llevando al lector de razón en razón, hasta llegar a la razón última que explica por qué un anarquista de corazón se hace banquero para cumplir su misión anarquista. Empieza con la pregunta de su interlocutor: ¿es cierto que usted en otro tiempo fue anarquista? Y con la respuesta “Lo fui y lo soy”. Narrativamente, hay que subrayar que el lector toma el lugar de aquel interlocutor, escuchando razón tras razón la lógica que expone el banquero. Un recurso literario de empatía con el lector, sencillo pero efectivo.

Un poco de contexto: qué es el anarquismo

El cuento me ha parecido una verdadera reflexión acerca de la libertad y de las posibilidades de llegar a una sociedad libre. Una reflexión no poco problemática, pero necesaria. El cuento es el único del libro reseñado que fue publicado en vida de Pessoa, en 1922, en el periodo de entre-guerras, durante la Segunda República Española cuando el anarquismo era un conjunto de ideas con peso en la sociedad obrera, cuando el anarcosindicalismo era relativamente sólido en Portugal. Si bien el anarquismo había perdido potencia desde finales del siglo XIX, después de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución Rusa la idea de una sociedad utópica cobraba nuevos dividendos.

Aquel personaje, el banquero anarquista, empieza su explicación declarando que siempre se sintió así, anarquista de corazón: sin amo ni soberano (palabras originales de Pierre-Joseph Proudhon).

Paso seguido, explica qué es ser un anarquista y qué es el anarquismo. Lo dice así: “¿Qué es un anarquista? Es el que se rebela contra la injusticia de nazcamos desiguales socialmente, en el fondo no es más que eso. Y de ahí resulta, como se ve, la rebelión contra las convenciones sociales que hacen esa desigualdad posible.” (P. 15).

Dice el banquero que acepta las condiciones desiguales que genera la naturaleza en los hombres, en cuanto a talento, energía, fuerza, salud, etc., pero: “No acepto que [alguien] sea mi superior por cualidades postizas, con las que no salió del vientre de su madre, sino que le vinieron por casualidad en cuanto salió de él: la riqueza, la posición social, la vida fácil, etc.” (P. 16).
El interlocutor le comenta al banquero: “deduzco que por anarquismo usted entiende (y creo que está bien como definición del anarquismo) la rebelión contra todas las convenciones y fórmulas sociales y el deseo de abolirlas todas y esforzarse en ello.” (P.17).

El anarquismo no ha sido fácil de definir. Históricamente, distintas corrientes corrigen la definición de los demás. Por el año de publicación del cuento, el anarquismo era un movimiento político distinto a lo que se vive ahora, en el siglo XXI, cuando es más bien una referencia histórica y un anhelo de cambio. No obstante y pese a las distintas definiciones, el anarquismo apunta a un sentido de la igualdad y la justica.

Las ficciones sociales según el banquero anarquista

El banquero anarquista comenta que la sociedad ha creado ficciones, reglas, formas, jerarquías, que no son naturales sino creadas: ficciones sociales que no permiten el desarrollo libre y justo del ser humano. El fin último del anarquismo sería superar esas ficciones y adoptar un nivel de relaciones igualitaria y justa. Dice el personaje: “el verdadero mal, el único mal, son las convenciones y ficciones sociales, que se superponen a las realidades naturales”. Aquí es interesante el cuento porque tensa la cuerda entre los polos naturaleza y sociedad. Continúa: “o lo natural es realizable socialmente o no lo es; en otras palabras, o la sociedad puede ser natural o la sociedad es esencialmente ficción y no puede ser natural de ninguna manera” (P. 19).

El paso intermedio: ¿tendría que haber un paso intermedio o de transición de la sociedad burguesa a la sociedad libre? El banquero anarquista dice que tendría que haberlo, pero que una adaptación no es viable. No se puede adaptar a lo que aún no existe (la sociedad libre). Y por otro lado, una revolución solo conduciría a un despotismo militar.

En cambio, tendría que haber una preparación mental, una intensa y amplia propaganda para preparar el cambio de la sociedad burguesa a la sociedad anarquista, sin el paso intermedio de una dictadura revolucionaria. El banquero anarquista sigue su línea argumental y aboga por una “revolución social súbita, brusca, aplastante, que hiciera pasar a la sociedad, de un salto, del régimen burgués a la sociedad libre”. (P. 22).

El banquero anarquista quiso ayudar a preparar la revolución, pero se encontró con el problema de saber si el altruismo, la solidaridad y el sacrificio eran también ficciones sociales. Claramente, en el vértice de este ángulo está determinar si el bien y el mal, lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto, son ficciones sociales o son estados naturales. Con sus colegas anarquistas se dio a la tarea de hacer un tipo de propaganda que ayudara a preparar mentalmente a la población. Pero se dio cuenta que aún haciendo esto, y entre anarquistas, se creaban “naturalmente” tiranías y jerarquías… unos jefes y otros subordinados.

Frente a esto el banquero anarquista reflexiona: o el ser humano es naturalmente malo, o sus perversiones sociales son el resultado de una larga permanencia en ficciones sociales, todas ellas creadoras de algún tipo de tiranía (idea que nos recuerda a Jean-Jacques Rousseau). Aunque pudo haber un estado prehistórico y “puro” del ser humano, el banquero se decanta por la idea de que las ficciones sociales han corrompido demasiado al ser humano.

Conclusión: la gran conclusión del banquero es que, si trabajar juntos engendraba injusticias y nuevas tiranías, tendrían que trabajar todos por el mismo fin anarquista ¡pero separados!

Además, si el objetivo de la anarquía era la sociedad libre ¿de cuál ficción social se tendría que liberar? ¿cuál era la ficción social más importante y prominente? El dinero, afirmó. En el siglo XXI el best seller Yuval Noah Harari subraya esto mismo como la principal conclusión en su libro De animales a dioses.

La gran resolución del banquero anarquista fue entonces “arrimar el hombro” y subyugar la ficción dinero, enriqueciéndose, acumulando tal cantidad de este objeto que pudiera alejarle de su peso esclavizante. Concluye que “He liberado a uno. Me he liberado a mi mismo. Y es que mi procedimiento, que es, como le he demostrado, el único verdadero procedimiento anarquista, no me ha podido liberar más” (P. 57).

Su solución tiene algo de profundo: buscar la libertad individual al superar por lo menos una ficción social. Su solución también tiene algo de egoísta: a costa de soportar un modelo bancario ha buscar su “liberación” aunque la de los otros no fuera posible en este planteamiento.

Reflexión personal: ¿La propaganda actual, los mensajes masivos, las herramientas de comunicación y todo aquello a nuestra disposición y que influya el pensar, nos prepara y nos educa para qué? ¿El porno gratis, diverso y masivo nos prepara para qué? ¿La comunicación y relación social a través de las redes sociales nos está preparando para cuál modelo de sociedad? Estamos recibiendo propagandas de distintas naturalezas y que derivan, con propósito o no, a diferentes fines. La pregunta decisiva es ¿a cuáles de esas propagandas estamos poniendo una atención consciente? Y también cuáles nos atraviesan sin darnos cuentas siquiera.

Una cena muy original, tres categorías de inteligencia y el arte de razonar

Una cena muy original, Tres categorías de inteligencia, El robo de la Finca de las Viñas, La carta mágica y El arte de razonar son los demás cuentos de raciocinio incluidos en la publicación de Alianza editorial.

Una cena muy original, firmado con el pseudónimo de Alexander Search, es un cuento cercano al género del horror. Tal vez aquí es cuando viene a la mente la influencia de Edgar Alan Poe. El cuento es acerca del personaje Herr Prosit, un sibarita en Berlín que organiza una cena “original” para los miembros de su excéntrico club, “cuyas artes eran comer, beber y hacer el amor”.

La cena tiene un resultado antropófago. Cuando los asistentes se dan cuenta de esto enfurecen, enloquecen y linchan a Prosit. Finalmente lo arrojan por la ventana. El cuento hace pensar en cómo un acto terrible, hecho por un individuo, despierta una reacción tan terrible o más en el grupo afectado.
También cabe destacar el relato Tres categorías de inteligencia, en el cual un grupo de hombres hablan sobre los tipos de inteligencia: la científica, la filosófica y la crítica. Es un relato en el que no sucede nada más que una reflexión sobre los tipos de inteligencia. Solo con eso, el relato, aunque incompleto, es entretenido.

El arte de razonar no es un cuento sino una reflexión sobre el estudio de un crimen. Pessoa habló de las novelas policiacas como una de sus preferidas diversiones intelectuales. El carácter secreto del crimen es lo que hace de él un caso perfecto para pensar, para deducir, para investigar. Desvelar un crimen es un reto intelectual, una provocación para que el pensamiento trabaje.

Habla Pessoa del proceso que empieza en la obtención de datos, que pasa a la búsqueda de testimonios y que termina en la compresión de los hechos. Debido a lo oculto del crimen, es el raciocinio abstracto el que trabaja, precisamente cuando no hay muchos datos desde los cuales empezar. Para esclarecer los hechos oscuros un procedimiento psicológico, uno hipotético o uno histórico se establece para avanzar en la investigación.

El cine y la televisión han explotado el guión de las novelas policiacas, en las que un detective tiene el objetivo de descubrir un secreto, principalmente al autor de un crimen. Y hasta ahora ha dado resultado.

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