El General en su laberinto: reseña y análisis literario

Reseña del libro El general en su laberinto
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La novela El General en su laberinto es una de las más conocidas obras de Gabriel García Márquez, la cual me ha dejado tres ideas principales: 1) se trata de la crónica de un moribundo, la novela es el viaje de Simón Bolívar hacia su muerte, 2) el personaje de José Palacios, el más fiel servidor de Simón Bolívar, su ayudante de confianza y tal vez la persona que mejor lo conoció, era su esclavo, heredado de su madre, y 3) las divisiones y las razones para que no fuera posible el territorio de la Gran Colombia por allá en los años de 1830 han sido heredadas y se ven hoy en día; las oligarquías de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia siguen conservando los grandes privilegios locales de aquellas familias de caciques criollos.

{Para escribir esta reseña y análisis literario he leído esta edición: García Márquez, Gabriel (1989). El general en su laberinto. RBA Editores. 1993. Barcelona}

La novela empieza así “José Palacios, su servidor más antiguo, lo encontró flotando en las aguas depurativas de la bañera, desnudo y con los ojos abiertos, y creyó que se había ahogado”. La novela es fascinante porque deja conocer rasgos íntimos de la coyuntura política de la Gran Colombia, encarnados en el personaje de Simón Bolívar y sus últimas semanas, paliativas, de vida. La novela deja ver al lector cómo era ese territorio recién independizado de la Corona Española, ese mundo en el que las cartas y el caballo eran el principal y más rápido medio de comunicación al tiempo que describe las difíciles noches del enfermo Bolívar.

Retrato de Simón Bolívar en 1830, hecho por José María Espinosa. Imagen tomada de la Biblioteca virtual Cervantes

No obstante, el General es su laberinto no es una obra de historiografía. Es una obra literaria. Su autor, Gabriel García Márquez, tenía en sus manos todo tipo de documentos como el libro de los historiadores Eugenio Gutiérrez Celys y Fabio Puyo “Bolívar día a día” y los 30 volúmenes de las memorias del General O’Leary. Necesitaba conocer quién había sido el gran prócer sudamericano pero su intención no era historiográfica. Lo más interesante de la novela El General en su laberinto no es tanto su carácter biográfico sino la construcción literaria del personaje en manos del novel colombiano. García Márquez se documentó lo más que pudo para meterse en la persona del mítico Simón Bolívar, crear el personaje literariamente, y así desvelar quién fue El Libertador durante sus últimas semanas de vida. La manera en que narra ese último viaje de Simón Bolívar, de Bogotá a Santa Marta, es emocionante, cautivadora y muy humana.

Reseña de El General en su laberinto

A los 46 años de vida y después de 20 años de guerra, Simón Bolívar tenía que irse de Santa fe de Bogotá. Enfermo, febril y envejecido prematuramente, había decido exiliarse a Europa antes de que lo asesinaran. Don Joaquín Mosquera, contrario suyo, había sido designado presidente. Se decía que el exilio era una tapadera y que en realidad Simón Bolívar quería volver a Venezuela para iniciar una campaña que le sustituyera en el poder. Pero nada más lejano a la realidad. El Libertador siempre creyó en la unión de los territorios, pero en ese entonces dudaba que fuera posible consolidar la Gran Colombia. Desde esa fotografía, Gabriel García Márquez empieza a describir lo que sería el último viaje de la vida del General Simón Bolívar. La novela fue publicada en 1989.

Su fiera amante, Manuelita Sáenz, llamada “la aguerrida de quito”, no lo acompañaría en la travesía hasta la costa del Mar Caribe. En el camino hacia las tierras bajas del río Magdalena, un desamparado de la guerra le dice: “ya tenemos la independencia, general, ahora díganos que hacer con ella” (pág. 104). Una frase que bien expresa la difícil situación de ser repúblicas independientes y que no fue lo bastante sólida como para coagular en una sola gran nación a todos los pueblos libertados gracias los héroes latinoamericanos.

En la narración, García Márquez menciona a los generales, edecanes y siervos que acompañaron a Simón Bolívar en este último viaje y que, con él, hacen parte de la historia. Antonio José de Sucre, Mariscal de la Batalla de Ayacucho y también venezolano, Francisco de Paula Santander, General patriota pero finalmente enemigo suyo, el General inglés O’Leary, el General Rafael Urdaneta,a el mencionado esclavo José Palacios, entre otros.

De ese año, 1830, hay varios retratos, como el de Antonio Meucci durante su paso por Cartagena de Indias y el de José María Espinosa que expresan lo “cascado” que estaba Simón Bolívar. El viaje desde Santa Fe de Bogotá hasta su lecho de muerte en Santa Marta recorrió estos municipios: Santa Fe de Bogotá, Facatativá, Guaduas, Honda, Mompox, Zambrano, Tenerife, Guáitaro, Salamina, El Piñón, Turbaco, Cartagena de Indias y Santa Marta.

Gabriel García Márquez ha narrado a un Simón Bolívar que viaja por el Río Grande de la Magdalena, ese caudal rebosante de vida, caimanes y pueblos mestizos que unos años después describiría el viajero Charles Saffray en su libro viaje a Nueva Granada. Durante su último viaje Bolívar va recordando sus viajes a través de la cordillera de los Andes, sus campañas de guerra, las mujeres que lo acompañaron y va reflexionando sobre la utopía de la Gran Colombia, un Estado que, de consolidarse, podría hacer un contrapeso a la Federación de los Estados Unidos del Norte.

Cuando Bolívar llegó a Cartagena de Indias estaba muy enfermo. Poco después cumpliría 47 años, un aniversario acompañado por la noticia de que su amigo Antonio José de Sucre había sido asesinado durante su viaje a Quito. Bolívar sin embargo guardaba una esperanza, como un rescoldo que podría avivar el fuego de la unidad. Pero antes tenía que lidiar con Páez en Venezuela, y al norte de Cartagena de Indias con ciertas contrariedades que se estaban dando en Riohacha. Por eso fue a Santa Marta, donde encontró su último lecho.
Había seguido dando órdenes a sus generales más cercanos, pero no había renunciado a su jubilación en Europa. Los médicos que lo empezaron a ver en Cartagena de indias sabían que Simón Bolívar no tenía cuerpo para un viaje transatlántico. El 17 de diciembre de 1830 murió Simón Bolívar en la quinta de San Pedro Alejandrino, una casona propiedad del español Joaquín de Mier.

primera edición de El general en su laberinto
primera edición autografiada de El general en su laberinto

El General en su laberinto, un título poético

El título del libro es una obra de arte. Es un título poético que contiene en esa breve afirmación todo el sentido dramático y narrativo del libro. Simón Bolívar estaba lúcido, con una gran experiencia militar y política, pero su cuerpo se extinguía, daba lástima a sus compatriotas.
El laberinto del que cual no saldría era esa última lucha contra la enfermedad y la imposibilidad de que la Gran Colombia tomara un rumbo unificador, o por lo menos un rumbo más armónico. El futuro no fue gentil con los sueños de Bolívar. La Gran Colombia vería 49 guerras civiles a lo largo del siglo XIX y un dilatado conflicto a lo largo del siglo XX.

Las actuales Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá, Perú, Bolivia, Chile, Paraguay, Uruguay y Argentina (en general, todos los países latinoamericanos) son países que han heredado una realidad social colonial, en la que grandes familias oligarcas siguen siendo determinantes y las cuales no quieren perder sus privilegios. Bolívar en su época lo sabía, él mismo venía de una de esas familias. García Márquez lo escribe así: “Las oligarquías de cada país, que en la Nueva Granada estaban representadas por los Santanderistas y el mismo Santander, habían declarado la muerte contra la idea de la integralidad, porque era contraria a los privilegios locales de las grandes familias”.

El laberinto de El Libertador, ha sido el mismo que el de Colombia. La violencia interna de la República de Colombia tiene sus raíces en las divisiones que nacieron durante los años de la independencia. Las tensiones entre los conservadores y los liberales, entre oligarcas y progresistas, se han extendido hasta nuestros días. Si se piensa bien, aún no han pasado tantas generaciones desde el grito de la Independencia.

También cabe decir que El General en su Laberinto está más cerca de la novela histórica que del género del realismo mágico. Gabriel García Márquez suele ser nombrado como el máximo representante del realismo mágico, pero muchas de sus obras no son muy “mágicas”, por ejemplo noticia de un náufrago es una crónica y su primera novela, La Hojarasca, es un reflejo de un momento convulso que retrata el contexto de la masacre de las bananeras.

Autor: El come libros

De la familia Liber Devoratoribus, un come libros promedio que necesita ingerir diariamente una cuota de letras para subsistir. Ese alimento lo digiere, transforma y entrega forma de reseñas y análisis de libros

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