Reseña de “Amigos que no he vuelto a ver”, un libro de cuentos de Ignacio Vidal-Folch

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Doce relatos componen el libro “Amigos que no he vuelto a ver” (1997). Más que biográficos son cuentos biotípicos, fragmentos de historias de vida hilados por las acciones de gente que ocupa lugares más o menos fugaces en nuestras vidas y que se convierten en recuerdos fijos que nos enseñan algo que no terminamos de entender. El hilo conductor sí parece ser que estos fragmentos son parte de la vida del narrador, que al igual que el autor del libro, se llama Ignacio y es periodista. Ignacio Vidal-Folch (Barcelona, 1956) es el autor de esta obra, la cual me ha despertado una reflexión mientras, amenamente, la leía: tener noticias de la gente que pasa por nuestras vidas, qué hicieron, cómo lo hicieron y qué “sabor de boca” nos han dejado, es “apetitoso” de leer, despierta nuestra atención. Contarnos estas historias es algo que hacemos todo el tiempo en nuestra vida social.

Amigos que no he vuelto a ver
Ignacio Vidal-Folch

Anagrama.
Barcelona. 1997
182 Páginas

Pero estos relatos no contienen notoriamente juicios de valor y calificaciones morales sobre esos amigos que no he vuelto a ver. Cada uno de estos doce textos (un 12 que me ha hecho recordar los Doce cuentos peregrinos) es una descripción abierta de esos cuadros enmarcados en la memoria. Algunos de los relatos hablan de Madrid, Barcelona y Praga, coincidiendo con ciudades que el autor vivió. En alguna parte de alguno de sus relatos (¿Tal vez en el que se titula Onetti?) se dice que solo se puede escribir desde la experiencia.

El libro fue publicado en 1997 y se nota mucho que los relatos hablan y transmiten la atmósfera de los años 80 e inicios de los 90: los inicios de la globalización neoliberalista, el postfranquismo, el Madrid que se empieza a gentrificar, los ordenadores que hacen parte de la vida cotidiana, el postcomunismo de Europa del Este, los sentimientos contradictorios que dejó la izquierda política. Sin duda son cuentos entretenidos y bien ambientados, con personajes disímiles, algunos comunes otros excéntricos.

Me llamaron la atención algunos personajes en especial. Arenis (del cuento «Noli me tangare») es un español que había emigrado a los Estados Unidos y que ha vuelto a Madrid después de Franco. Intenta vivir como profesor de idiomas, tiene admiración y gusto románticos por las Filipinas, es políticamente consciente y está decepcionado de su sociedad, es pobre y con cierta frustración literaria, ningún medio publica sus columnas. Es un tipo que a su modo está en el margen de la normalidad

Por otro lado está Marvin Hill (del cuento El ansia de Marvi Hill), un sujeto desencajado totalmente de los marcos de normalidad. Se trata de un inglés hijo de una psiquiatra, ha pasado mucho tiempo de niño en manicomios y ve estos lugares como espacios nobles; él mismo parece tomar pastillas psiquiátricas y otras drogas, se cree un gran artista nato, cree en el amor, es engreído y prepotente, como invitado en casa es todo lo que un amigo “normal” no quisiera alojar, roba, ensucia, consume, malgasta. En fin, es un sujeto descarriado que no logra producir nada, apenas sobrevive en un mundo que en realidad le es lejano. Hay otro personaje llamado Hugo (del cuento Transfusiones masivas de alma); ha sobrevivido a un accidente grave y después del trasplante de varios órganos y transfusión de litros de sangre resulta siendo otro, con otro carácter, más agresivo, menos contenido, más salvaje. Me ha hecho recordar al libro de Oliver Sacks “Un antropólogo en Marte”. Ciertamente el retrato del escrito Onetti, ya en sus últimos días, es muy interesante, adicto al licor, al tabaco y estancado en una cama, repasa ciertos puntos álgidos de la literatura; la visita que Ignacio le hace a su piso en Madrid es un tanto kafkiana.

Al final, el libro transmite que el narrador, al igual que todos nosotros, está hecho de muchos otros personajes, momentos y cruce de caminos que constituyen la historia personal. No es un libro con una propuesta filosófica, es más abierto en cuanto es principalmente testimonial. Un último apunte: en el cuento Onetti se nombra el libro “Antología del cuento triste”, que según él había sido editado por Juan José Arreola y que contenía un relato suyo. He ido a buscar esta referencia y he encontrado que en realidad ese libro fue editado por Augusto Monterrosso y Bárbara Jacobs. Espero leerlo muy pronto.

Relatos que hacen parte de Amigos que no he vuelto a ver:

  1. «Noli me tangare»
  2. Solíamos vivir aquí
  3. Transfusiones masivas de alma
  4. Visita a las cuatro de la madrugada
  5. Nos mantendremos por siempre fieles al servicio del pueblo
  6. Onetti
  7. El día en que entrevisté a Paul McCartney
  8. El ansia de Marvi Hill
  9. Un sueño americano
  10. La ranura de los deseos
  11. Las obras de enfrente
  12. Voces de mujer
Contracubierta del libro Amigos que no he vuelto a ver

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