La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica: breve análisis

Reseña obra de arte en epoca reproductibilidad mecánica

Comparto en esta entrada algunos comentarios detallados, un breve análisis del conocido ensayo y libro La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, o mecánica. Se trata de uno de los textos más importantes para los estudios culturales, estudios de comunicación y estudios de cultura visual. Walter Benjamin es el autor de esta obra y uno de los más destacados filósofos alemanes asociados a la escuela de Frankfurt.

Para escribir este breve análisis, reseña y comentarios he leído esta interesante edición: Benjamin, Walter, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica. Traducción de Andrés E. Weikert e introducción de Bolívar Echeverría. Itaca. México. 2003.

La introducción del profesor y filósofo Bolivar Echeverría en esta edición es, posiblemente, la mejor en castellano acerca de esta importante obra y ayuda a clarificar y a profundizar en la visión de Walter Benjamin. Resulta muy útil para quienes están estudiando su obra.

Declaración de intenciones en la “época de la reproductibilidad técnica”

La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica o mecánica es un texto con una intención, no solo filosófica, sino también política. No solo es una obra acerca de la industrialización de las imágenes y las posibilidades técnicas de reproducción masiva en el periodo de entre guerras. No.

Walter Benjamin dice en el prólogo que los conceptos en este libro no son útiles para el fascismo, en cambio, sí lo son para “formular exigencias revolucionarias en la política del arte“. ¿Qué quería decir con esto? ¿Cuáles son los principales conceptos que expone Walter Benjamin al enseñar que la obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica pierde su autenticidad? ¿A qué se refiere con el concepto de aura? ¿Qué relación tiene esto con una nueva mirada sobre la estética? ¿Cuál es finalmente la relación entre estética, cultura y política?

La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, del ensayo al libro

El ensayo La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica (o mecánica, como también se ha traducido) fue publicado en 1936, un año en el que la confrontación ideológica en Europa sacaba chispas. Es el mismo año en el que comienza la Guerra Civil Española. En 1934 Walter Benjamin había dictado una conferencia titulada “El autor como productor” en el Instituto para el estudio del fascismo, en la cual ya expresaba muchas de las ideas que publicaría un par de años más tarde.

Benjamin, que murió en Portbou en 1940 (cerca de la frontera mediterránea entre Francia y España) era un camarada, un activista intelectual comprometido con la revolución. En sus obras se lee un sentido crítico de la sociedad capitalista y también cierta esperanza en la revolución social. Postuló que no solo las técnicas del arte o los materiales estaban en transformación, sino que el mismo concepto de arte estaba redefiniéndose.

Según W. Benjamin la obra de arte en la época de la reproductibilidad ayudaría al despertar político de las poblaciones. Este libro es el principal referente del papel político del arte en la contemporaneidad

El arte estaría dejando de ser principalmente aurático, es decir predominantemente con un valor de culto, para convertirse en un arte profano, en el cual es más importante la experiencia del observador y la exhibición pública de la obra que restringir esa obra a especialistas, reyes, papas y burgueses.

El título original en alemán es Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit y fue inicialmente publicado como un ensayo en la revista Zeitschrift für Sozialforschung. Actualmente es un libro.

Reproductibilidad técnica vs autenticidad

Como estudiante y como profesor he visto que comúnmente la lectura de este libro se detiene al descubrir tal vez su idea más conocida: que la obra de arte antes del siglo XX era original y única, como un cuadro de Van Gogh o una escultura de la Grecia clásica, pero al llegar las técnicas y empresas de reproducción masiva, como la litografía, la fotografía y la publicidad, la obra de arte pierde ese carácter único, porque la imagen se puede reproducir muchas veces. No existe más, entonces, la obra única y original.

Esta es una interesante idea, pero no es la única. Es necesario añadir detalles. Tal vez debido a la traducción del alemán al español, algunas ideas tienden a ser mal interpretadas. Por ejemplo, Walter Benjamin se refiere a la obra de arte, pero también a todo tipo de imagen resultado de una obra. No solo a los cuadros de Van Gogh o la escultura griega, sino a las imágenes en las revistas de moda, a las litografías y los carteles publicitarios, a la fotografía, incluso a los juguetes, a la arquitectura y al cine. Benjamin se refiere a la obra de arte, pero también a los objetos. En aquel entonces hacer un afiche era casi un trabajo artesanal y requería cierto “arte” o hacer un juguete era casi una pieza escultórica.

Benjamin hace hincapié en las implicaciones que el desarrollo técnico, o tecnológico, de la época estaba teniendo sobre la sociedad. Así mismo, los límites entre el diseño y el arte no eran tan claros por entonces como lo son ahora. De hecho, el diseño gráfico estaba apenas naciendo. Por ejemplo, los carteles publicitarios de Henri Toulouse-Lautrec son de finales del siglo XIX. Estas imágenes hacen parte de la historia del arte y de la historia de la publicidad y el diseño gráfico.

La reproductibilidad técnica de la obra de arte, y de la imagen en general, la aparta de la autenticidad. Autenticidad tal y como había sido definida hasta entonces (el concepto de autenticidad y autoría han cambiado durante el siglo XX). Es decir, una imagen en una revista de los años 20 del siglo XX o una fotografía de Alfred Steiglitz, no son obras únicas, por su posibilidad de reproducción; por lo tanto, tampoco pueden tener una versión original. Según Benjamin, la autenticidad de la obra está dada por su unicidad, por el aquí y el ahora de la obra, por el lugar y el momento en dónde se encuentra.

La clonación de la imagen despoja a la obra de esta unicidad y autenticidad, no está en un aquí y ahora, sino en muchos lugares debido a la cantidad de copias que pueden hacerse y difundirse. Y si se destruye una copia, hay otras o se pueden volver a producir, no solo tiene un “ahora”, sino que puede existir indefinidamente, o según sus posibilidades de reproducción. Sin la técnica o tecnología de reproducción, o producción en masa, la obra volvería a ser una y única. Igual ocurre con fotografías, con objetos producidos industrialmente como carteles publicitarios o juguetes.

Pero más importante que la unicidad es el valor que históricamente había estado asociado ella, un valor cultual, un valor de culto.

¿Qué es el aura de la obra de arte?

La obra de arte antes de la época de reproductibilidad técnica tenía un aura, después, la obra tiende a ser despojada de ese valor de unicidad. El aura de una obra de arte se refiere a su carácter único y original: cuando se ve, se está viendo una obra que ha llegado al presente y que ha sido realizada una sola vez por un autor, en un tiempo y lugar anterior. La definición que hace Walter Benjamin de Aura es: “Un entretejido de espacio y tiempo: aparecimiento único de una lejanía por más cercada que pareciera estar” (Pág. 47)

Teniendo en mente que la reproductibilidad implica que la imagen (sus copias) pueda estar en muchos lugares al mismo tiempo, Benjamin cita una idea visionaria de Paul Valery en su ensayo de 1928 La conquete de l’ubiquité: “Así como el agua, el gas y la corriente eléctrica vienen ahora desde lejos a servirnos en nuestras casas, obedeciendo a un movimiento de nuestra mano, así llegaremos a disponer de imágenes y sucesiones sonoras que se presentarán respondiendo a un movimiento nuestro, casi a una señal, y que desaparecerán de la misma manera” (P. 40)

Esta predicción de Paul Valery se cumplió con la radio, la televisión, la televisión por cable y más recientemente con el Internet y los smartphones. Quién sabe qué otras cosas o servicios estarán al alcance de una señal del dedo en el futuro.

¿Cuál es la importancia de la reproductibilidad técnica?

Walter Benjamin señala la importancia que tuvo la imprenta para la difusión de la palabra escrita. Sin la imprenta, no habría sido posible que los textos acompañaran a la población en la vida diaria, no habría sido posible la alfabetización, el desarrollo de la educación y la difusión y democratización del conocimiento. La imprenta permitió el desarrollo del protestantismo en Europa al permitir la impresión de la biblia en los idiomas europeos.

Benjamin comenta que en el caso de la literatura, durante siglos solo unos pocos escribían para muchos, pero la expansión de la prensa, de los periódicos, permitió que la gente pudiera escribir y publicar también. Comenzó con el buzón abierto a los lectores en los diarios. En el caso de la reproductibilidad de la imagen, comenta que “gracias a la litografía, la gráfica fue capaz de acompañar a la vida cotidiana, ofreciéndole ilustraciones de sí misma. Comenzó a mantener el mismo paso de que la imprenta.” (p.40).

Pero fue la fotografía la que marcaría la diferencia. La fotografía superó a la litografía en términos de reproducción, además, liberó a la mano, dice Benjamin, de la tarea de reproducir la obra, recayendo en el ojo la responsabilidad. La reproducción de imágenes se aceleró tanto que fue capaz de ser, casi, tan abundante como el habla (cosa que ya no sorprende en el siglo XXI).

La reproducción técnica las imágenes ha transformado las relaciones sociales, cosa que es obvia en el siglo XXI, pero esto es algo que Benjamin indagaba por aquel entonces. La historia del arte, el diseño, las ciencias de la comunicación, la historia, la antropología y los estudios culturales han puesto su lupa sobre esta cuestión para entender cómo la reproducción de la imagen ha transformado la sociedad y la cultura occidental. Así como la imprenta transformó el mundo (por ejemplo, la imprenta permitió la adopción del protestantismo y la lectura de la biblia en idiomas diferentes al latín), la reproductibilidad técnica de la imagen desde el siglo XIX ha acompañado el surgimiento de la sociedad moderna global.

Incluso superando a la fotografía, el cine sonoro se instauró como la reproducción máxima de la imagen, reproducción de la vida cotidiana y también las ficciones literarias. Ya en tiempos de Benjamin, películas como King Kong (1933), El extraño caso de Dr Jekyll y Mr Hide o Drácula (1922) estaban en la cartelera de cine.

 

cartel película original drácula 1931

El Gran Dicatador cartel imagen película original

Imagen king kong película 1933

La reproductibilidad de la imagen implica la pérdida del aura

La reproductibilidad implica la pérdida del aura, “Un entretejido muy especial de espacio y tiempo: aparecimiento único de una lejanía, por más cercana que pueda estar” (p. 47). Es decir, el efecto de la lejanía se refiere al momento en que fue creada la obra, ese momento lejano original, incorporado en la obra, que de alguna forma se acerca al espectador en el momento de contemplarla. Por ejemplo, al contemplar una escultura griega clásica o una obra de Raffael, se contempla la obra original, única, creada hace muchos años, su aura está ahí.

La posibilidad de reproducir las imágenes, las obras, los objetos, habla directamente de la industrialización y el capitalismo. Dice el autor que es un fenómeno que acompaña el surgimiento de las masas: “<<acercarse a las cosas>> es una demanda tan apasionada de las masas contemporáneas como la que está en su tendencia a ir por encima de la unicidad de cada suceso mediante la recepción de la reproducción del mismo. Día a día se hace vigente, de manera cada vez más irresistible, la necesidad de apoderarse del objeto en su más próxima cercanía, pero en imagen, y más aún en copia, en reproducción.”. (P. 48)

La imagen, permite acercar lo que está lejos, lo que no se tiene, incluso lo que ha muerto. Barthes lo reafirmaría después en su libro La Cámara Lúcida cuando habla de la foto de los seres queridos. “Coleccionar fotografías es coleccionar el mundo” diría Susan Sontag en Sobre la fotografía.

La obra de arte en la época de su reproductibilidad mecánica, una intención política

Walter Benjamin observaba que el arte de vanguardia tenía una relación con la revolución política. Las posibilidades de la reproducción técnica de la imagen permitirían que las masas fueran sujetos de una praxis estética politizada.

Dice el profesor Bolivar Echeverría en la edición aquí reseñada que Walter Benjamin expone dos “bases técnicas” en choque. La reflexión acerca de la obra de arte en la época de la nueva técnica, culmina en una distinción entre:

1. la base técnica por ese entonces “actual” del proceso de trabajo social capitalista, continuadora de las estrategias técnicas de las sociedades arcaicas: dirigidas todas ellas a responder a la hostilidad de la naturaleza mediante la conquista y el sometimiento de la misma.

2. y una nueva base técnica que se ha gestado en ese proceso – reprimida, malusada y deformada por el capitalismo -, cuyo principio no es el de la agresión apropiativa a la naturaleza, sino el “telos lúdico” de la creación de formas en y con la naturaleza, lo que implica una nueva manera de abrirse hacia ella o el descubrimiento de “otra naturaleza”. [Ver pág 22 de la edición citada]

Llama la atención lo que menciona el profesor Bolivar Echeverría: una nueva base técnica, una nueva tecnología que permitiría una nueva forma de relacionarse con la naturaleza, con la transformación de la misma y un descubrimiento de nuevos caminos. Esa nueva tecnología requiere un sujeto democrático y empoderado que reemplace al engendrado por el capital. Benjamin declara que la obra de arte y la imagen en el mundo de la reproductibilidad técnica y masiva enseñaría a ese nuevo sujeto a dar sus primeros pasos.

obra en su época de reproductibilidad digital
La imagen en la época de la reproductibilidad tiene el efecto de acercar las cosas, acercar el mundo a las manos del ciudadano convertido en consumidor. En la era digital podemos “traer”, “acercar”, las obras prehistóricas de arte rupestre a nuestro Ipad o Tablet en cualquier lugar con acceso a Internet.

Walter Benjamin pensó que el arte de las vanguardias y la técnica de reproducción de imágenes jugaría a favor del despertar político de las masas en un mundo en el que habría triunfado la revolución social. Las obras dadaistas, por dar un breve ejemplo, tenían el efecto de suscitar la irritación pública. Pero no solo la capacidad de suscitar emociones, sino el valor que empezaba a competir con el valor de culto, un valor dado a la exhibición, a la experiencia. Personalmente, pienso que abrir la obra de arte y entregarla al público podría generar un despertar artístico: un despertar que le hace pensar a la masa espectadora “yo también puedo hacer esto”, también puedo hacer este tipo de obra.

Muchas obras de arte de la época claramente tenían “ingredientes políticos”, mensajes de izquierda y demandas en contra de la guerra y del fascismo. Ejemplos de esto son las obras de John Heartfield, Otto Dix y Raoul Hausmann, representantes del dadaísmo alemán. Ciertamente, tienen el poder de hablar en “otro idioma”, uno que a través de la obra deja al descubierto injusticias o críticas sociales y políticas.

El gran dictador es una película de Chaplin de 1940. Es bien conocido el mensaje antifascista de Chaplin en esta obra, un mensaje que llegó justo al inicio de la Segunda Guerra Mundial. El cine es visto como un instrumento de influencia masiva en el libro de Benjamin, quien ve en este arte la posibilidad de actuar como vacuna psíquica: “cuando uno se da cuenta de las peligrosas tensiones que la tecnificación y sus secuelas han generado en las grandes masas… se llega al reconocimiento de que esta misma tecnificación ha creado la posibilidad de una vacuna psíquica contra tales psicosis masivas mediante determinadas películas en las que el desarrollo forzado de fantasías sádicas o alucinaciones masoquistas es capaz de impedir su natural maduración peligrosa entre las masas” (Pag. 87).

Comenta Walter Benjamin que el arte post-aurático es un arte en el que lo político vence a lo mágico religioso. Se refiere a que la obra tiende a dejar de ser un objeto sagrado y exclusivo, y empieza a ser un objeto accesible a la población. Tal vez, como tendrían que llegar a ser todos los objetos producidos por la humanidad.

Imagen de culto: del valor cultual al valor de la exhibición

La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica implica un desplazamiento de la imagen desde su valor de culto, o cultual, hacia un valor de exhibición. Antes de la revolución industrial la obra pertenecía a un gozo restringido, reservado al culto, a los sacerdotes, nobles y especialistas. En el capitalismo la obra de arte tiene un gozo más abierto, todos están invitados a este placer y experiencia estética.

Valor de culto se refiere a:

  • Unicidad y durabilidad del objeto y la obra
  • Aura: “el aparecimiento único de una lejanía, por más cercana que pueda estar “(p.47)
  • Un efecto de extrañamiento al percibir la obra: el lugar donde aconteció una epifanía
  • Unicidad Perenne
  • El carácter irrepetible, la singularidad de la obra- No admite copias. La imitación no es reproducción
  • La “inacercabilidad es una cualidad principal de la imagen de culto”. Por ejemplo en la Imagen prehistórica
  • Está abierta a un gozo restringido a especialistas, sacerdotes, etc.
  • Arte a partir de una pieza: ejemplo, escultura griega
  • Teatro: el actor en vivo, para el público
  • Carácter mágico religioso de la imagen

El valor de exhibición se refiere a:

  • Fugacidad y repetibilidad del objeto y la obra
  • Para la experiencia estética
  • La obra profana
  • Su unicidad no es perenne
  • Es reactualizable
  • Es para ser reproducible
  • Exhibirse = darse a la experiencia estética
  • Masas conscientes que tienden a menospreciar el “aura”. Rechazan la lejanía sagrada y esotérica del culto.
  • Arte post-aurático
  • Genera un gozo más abierto, uno que doma, todos están invitados a este placer
  • Arte a partir de muchas piezas: 125 mil metros para una película de Chaplin
  • Cine: actor en estudio, para los aparatos
  • Benjamin creía que la obra reproducible despertaba un carácter político

 

Alerta Walter Benjamin que la imagen aurática, de culto, vuelve en el cine como “el culto a las estrellas de cine”. Aquí cabe preguntarse ¿La imagen de culto finalizó con la reproductibilidad técnica? ¿Qué nuevas obras de culto han nacido en tiempos recientes? ¿Continuó siendo el arte algo reservado a especialistas? ¿Cuáles son los nuevos objetos de culto restringido al uso sólo de los “nobles” del siglo XXI?

Algunos elementos de la obra de arte en la época de la reproductibilidad digital

En la era digital y virtual, la reproductibilidad de la obra no ha hecho más que aumentar. Es el año 2017 y estamos ante una transformación técnica de una magnitud aún más grande que la vista por Walter Benjamin en sus días. El valor exhibitivo de la obra no hecho sino exacerbarse, estamos en un mundo de exceso de imágenes, exceso de espacios y excesos de objetos (una época de excesos, como lo comenta Baudrillard a propósito de la sobremodernidad).

En esta época vemos que el buzón abierto en los periódicos ha sido el antecedente de las redes sociales, los comentarios y la auto-publicación en Internet. Se entiende el Internet como un medio masivo abierto y basado en la producción de contenido por parte de los usuarios, lectores, consumidores, ciudadanos. El contenido generado por el usuario es un fenómeno en aumento e interesante en el contexto de este análisis porque habla de una capacidad de agencia del autor frente a la obra. Lo puede hacer todo él en un nuevo marco de acción.

En el capítulo XIII llamado “Derecho a ser filmado”, Walter Benjamin tiene una cita de Aldous Huxley en la que se lee: “la reproductibilidad técnica y la prensa rotativa han permitido la multiplicación impredecible de escritos e imágenes. La educación escolar generalizada y los sueldos relativamente altos han creado un público muy amplio que puede leer y hacerse de material de lectura y material gráfico. Las dotes artísticas son sin embargo algo sumamente raro”.

Huxley no es muy optimista y dice que “hoy en día, el porcentaje de descalificados para la producción artística global es mayor que nunca antes”. Es posible que Walter Benjamin no fuera tan pesimista como Huxley, ya que la reproductibilidad ayudaría a un despertar de clase, a generar una nueva lectura sobre la producción de objetos. ¿Es posible que actualmente la facilidad para hacer imágenes, videos, objetos en 3D enmascare una falsa capacidad popular de crear obras y creatividad? ¿o por el contrario el acceso a herramientas digitales está haciendo crecer la capacidad creativa social?

 

Autor: julianbueno

Antropólogo, lector por compromiso con el cosmos, también es consultor en marketing digital y UX.

2 opiniones en “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica: breve análisis”

  1. Juli, me encanta ese libro y sobretodo el estilo de fotos que tomas. Me hace volver a las calles de nuestra hermosa Barcelona.

    Besito desde Brasil
    paula

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