En 2026 se conmemoran los cien años del nacimiento de Jorge Enrique Adoum (29 de junio de 1926), uno de los más grandes escritores del Ecuador y de Latinoamérica en el Siglo XX. Más allá de homenajes, encuentros, decretos, aplausos, mítines y declaraciones altisonantes de políticos y críticos, es necesario recordar que el mejor homenaje para un literato es leer y comentar su obra. Como poeta, la estela de Adoum es inmensa pues algunas de sus obras como “Ecuador Amargo” (1949), o “Los cuadernos de la Tierra I-IV” (1952, 1959, 1961), son consideradas cumbres de la poesía en lengua española del Siglo XX. Como ensayista, su lúcido “Ecuador: señas particulares” (1997) cuestionó a la sociedad ecuatoriana y la preparó para el debate intelectual de inicios de Siglo XXI. De hecho, este libro fue muy influyente puesto que sus ideas se difundieron a través de educadores, instituciones, intelectuales y gestores culturales. Como novelista, Adoum nos entregó una de las cimas de la literatura continental con su compleja “Entre Marx y una mujer desnuda” (1976); una novela caótica, inacabada e inacabable que reflexiona sobre la política, el deseo y la (im)posibilidad de escribir una novela. Un libro que nos recuerda que la literatura es un desafío a la inteligencia humana. Así, “Entre Marx y una mujer desnuda” es un laberinto del cual ningún lector puede salir indemne, una contra/novela, una anti-novela, o, mejor dicho, un texto con personajes que plantea dificultades de interpretación debido a su estructura y a su contenido.