Análisis de Oda al Presente, un poema de Pablo Neruda

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Este es un breve análisis literario del poema “Oda al Presente” escrito por Pablo Neruda. Siendo este poema una oda, como primera medida, el título sugiere que da cuenta del presente y que lo celebra. Es decir, da cuenta del significado del tiempo presente ¿pero cómo? ¿haciendo uso de qué recursos?

El objetivo de esta entrada es compartir una percepción acerca de qué forma y bajo qué imágenes, el poema nos expone el presente como algo táctil, como un estado de percepción evidente, del cual no se puede hacer caso omiso, sino, por el contrario, algo a lo que hay que hincar el diente.

Es más, el poema Oda al presente muestra el «ahora» en función de quien siente el presente; el poema y la voz poética abstracta, dicen que el presente es, que existe en la medida en que alguien siente, como si el estar consiente de sí mismo fuera sinónimo de estar consciente del presente.

La forma en la que Pablo Neruda ha escrito el poema es una regular, está compuesta por medio de tres puntos, los cuales seccionan al poema en tres partes, con tres pausas; claro está, partes conectadas. Todos los verbos están en tiempo presente y en presente progresivo, para situar al poema y a la lectura del poema en un momento presente, en “este presente”: “tocamos, cortamos, dirigimos, está viviente, está creciendo, está llevando, está comiendo”.

Estos verbos que son acciones propias del presente y de quien siente hacia el presente demuestran su inmediatez, además la voz poética enseña un parámetro para recalcar y confirmar tal carácter a través de órdenes o verbos imperativos que apuntan hacia la confirmación del presente como inmediato, vivo y evidente a los sentidos, con la oportunidad y obligación de actuar frente a él, como si lo imperativo se dirigiera para exaltar la acción en el presente o la consciencia de ser y existir en y con el presente (ya que el presente toma formas, es comparado y es personificado por medio del que siente como si él fuera el presente mismo), como si de alguna manera la voz poética mostrara que no hay que dejarlo pasar (porque sería como si la persona se dejara pasar a sí misma), que hay que domarlo; dice : “cógelo, que no resbale… agárralo, sujétalo y ordénalo hasta que te obedezca, hazlo camino… corta su deliciosa fragancia de madera y hazte de ella una silla, trenza su respaldo, pruébala, o bien escalera!”; la relación con la madera es muy expresiva en el sentido en que es reconocible el olor a madera recién cortada, fresca, presente, evidente.

Continua con los imperativos: “sube… déjalas, tómala, levántala, tócala, híncale”; sin embargo, aunque los verbos señalados parecen tener la misma importancia, la acción que cohesiona o más bien armoniza el poema son los verbos ser y estar, los cuales están implícitos y son de alguna manera tácitos. De todas maneras, No sobra hacer la distinción entre las acciones que van del que siente (lo cual va dirigido hacia todas las personas) hacia el presente como estado perceptivo y sensorial; unos se refieren a facultades comunes y obvias que señalan la manipulación del ser y el estar : “tocamos con los dedos, cortamos su medida, dirigimos su brote…”, y otros (que son los imperativos) se refieren también a la manipulación en y del presente, pero señalan la imperación como un deber en el presente, para no dejarlo pasar, para continuar domándolo fuertemente, para aprovecharlo.

Por lo tanto y en función de esta dinámica, los adjetivos califican al presente haciendo énfasis en un carácter perceptible, táctil evidente a los sentidos: “liso como una tabla, fresco, limpio como una copa nueva, vivo, brilla como una estrella”; así, estas características del presente se muestran en virtud de comparaciones, por medio de símiles.

Así mismo, al presente se le atribuyen acciones que recalcan la temporalidad: “está creciendo en este momento, está llevando arena, está comiendo en nuestras manos”; es muy claro que la referencia principal al presente es su valor de existencia y el comienzo del poema reafirma: “Este presente…” como si dijera aquí está el presente conmigo. Antes del primer punto se presentan acciones propias del presente y Las virtudes y los adjetivos, ya señalados arriba.

Entonces, a lo largo del poema el presente se compone de características particulares y toma la forma de objetos con los cuales se forman imágenes atribuidas para presentar y hacer sentir al presente, como ya lo he señalado, de una forma que haga percibirlo como algo que existe evidente a los sentidos, a la consciencia: “liso como una tabla, limpio como una copa nueva, nada tiene de ayer irremediable, de pasado perdido”.

La relación del presente como estado y la persona que siente (o todas las personas, ya que las acciones involucran un plural) es una que marca dependencia y unidad: “es nuestra criatura, está creciendo en este momento…”.

La imagen relacionada con la escalera confirma el carácter inmediato y evidente del presente y su relación con la consciencia de ser y la acción bajo esto: “Sí, escalera, sube en el presente, peldaño tras peldaño, firmes los pies en la madera del presente, hacia arriba, hacia arriba, no muy alto, tan solo hasta que puedas reparar las goteras del techo…”; Las goteras del techo como algo alcanzable como lo es el presente y no el pasado, como algo sobre lo que se puede actuar; continua así: “no muy alto, no te vayas al cielo, alcanza las manzanas, no las nubes, esas déjalas, ir por el cielo, hacia el pasado.”; se reafirma con la imagen de las manzanas el carácter alcanzable y aprovechable, no como las nubes que pasan, que son pasado.

La última parte, la que va después del segundo punto, cierra asegurando que sentir el presente es sentirse a sí mismo, a su ser presente, como “es nuestra criatura, está creciendo en este momento…”. Empieza refiriéndose a la relación dialéctica entre “Tú” y el presente, concluye aseverando que se “es” en el presente imperativamente: “Tú eres tu presente, tu manzana: tómala de tu árbol, levántala en tu mano, brilla como una estrella, tócala, hínchale el diente y ándate silbando en el camino.» . El presente es luminoso a los sentidos como la estrella, es la conciencia de ser y estar, evidente e inmediato. He aquí el poema de Pablo Neruda:

ODA AL PRESENTE
ESTE
presente
liso
como una tabla,
fresco,
esta hora,
este día
limpio
como una copa nueva
—del pasado
no hay una
telaraña—,
tocamos
con los dedos
el presente,
cortamos
su medida,
dirigimos
su brote,
está viviente,
vivo,
nada tiene
de ayer irremediable,
de pasado perdido,
es nuestra
criatura,
está creciendo
en este
momento, está llevando
arena, está comiendo
en nuestras manos,
cógelo,
que no resbale,
que no se pierda en sueños
ni palabras,
agárralo,
sujétalo
y ordénalo
hasta que te obedezca,
hazlo camino,
campana,
máquina,
beso, libro,
caricia,
corta su deliciosa
fragancia de madera
y de ella
hazte una silla,
trenza
su respaldo,
pruébala,
o bien
escalera!

Si,
escalera,
sube
en el presente,
peldaño
tras peldaño,
firmes
los pies en la madera
del presente,
hacia arriba,
hacia arriba,
no muy alto,
tan sólo
hasta que puedas
reparar
las goteras
del techo,
no muy alto,
no te vayas al cielo,
alcanza
las manzanas,
no las nubes,
ésas
déjalas
ir por el cielo, irse
hacia el pasado.

eres
tu presente,
tu manzana:
tómala
de tu árbol,
levántala
en tu
mano,
brilla
como una estrella,
tócala,
híncale el diente y ándate
silbando en el camino.

Autor: El come libros

De la familia Liber Devoratoribus, un come libros promedio que necesita ingerir diariamente una cuota de letras para subsistir. Ese alimento lo digiere, transforma y entrega forma de reseñas y análisis de libros

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