Reseña de Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX

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Ficha bibliográfica

Autor: Álvarez Junco, José.
Título: Mater Dolorosa. La idea de España en el siglo XIX.
Lugar de edición: Madrid.
Editorial: Taurus.
Fecha de publicación: 2001.
Páginas: 684.

Breve presentación del autor

José Álvarez Junco nació en 1943 y empezó sus estudios históricos en Madrid. Destacó como Catedrático en Historia del Pensamiento y los Movimientos Políticos y Sociales, además dirigió un seminario de Estudios Ibéricos en Harvard. En 1992, obtuvo la Cátedra Príncipe de Asturias de Historia y Civilización española en la Universidad de Tufts. Álvarez Junco es especialista en Historia española de los siglos XIX y XX. Su obra, “Mater Dolorosa”, obtuvo el Premio Nacional de Ensayo en 2002. Ha escrito otras obras importantes como “El relato nacional”, “Nueva Historia de la España Contemporánea (1808-2018)”, y “Alejandro Lerroux: el emperador del Paralelo”.

Resumen general de la obra

La identidad española del siglo XIX estaba ligada principalmente a la Monarquía y el catolicismo. Esta idea se hizo más fuerte durante la Guerra de la Independencia (1808-1814). No obstante, el atraso nacional, los problemas económicos, la falta de un sistema de enseñanza; la inestabilidad política y la pérdida progresiva del poder colonial, impidieron su desarrollo. La derrota española en 1898 tuvo como consecuencia una crisis en la identidad española, que dio pie a distintos proyectos nacionalistas y marcó el final del siglo XIX español.

Reseña crítica

Álvarez Junco aborda uno de los temas que ha sido poco trabajado por la historiografía española, es decir, el nacionalismo español. El historiador expone, de manera clara, que la existencia de una entidad política llamada “España”, ha tenido unas fronteras relativamente estables durante los últimos quinientos años (pág.20). Esto es un fenómeno que debe ser explorado y puesto en vigor. La visión de Álvarez Junco tampoco escapa de sesgos. No obstante, él mismo reconoce su argumentación y la defiende con referencias rigurosas. El análisis de la obra se enfoca en el siglo XIX. A pesar de ello, expone ciertos aspectos desde la Edad Media que nos permiten comprender mejor los orígenes del tema en cuestión (págs.39-41).

Su obra se encuadra dentro de la Historia Cultural, en la que se explora la cultura humana y la simbología. Estas moldean el espacio en el que viven los sujetos históricos. Álvarez Junco pone de relieve sus conocimientos sobre Historia, Sociología y Antropología, para exponer un libro donde los procesos para construir la realidad cobran importancia. Todo esto, con la finalidad de estudiar las identidades colectivas, o bien, el sentido de pertenencia hacia algo concreto.

El autor se enmarca dentro de las teorías defendidas por Ernest Gellner, Benedict Anderson y Eric Hobsbawm sobre las naciones y los nacionalismos. Junco combina todos sus saberes en el libro para conseguir una reflexión efectiva acerca del nacionalismo. Nuestro autor mezcla la concepción de las naciones de Anderson y sus “comunidades imaginadas”, con la “construcción de la tradición”, de Hobsbawm (pág.16). Para Álvarez Junco, es mejor hablar de una construcción antes que una invención, pues el proceso nacionalista y la simbología suelen estar previamente planificadas (pág.58). Partiendo desde este punto, el historiador realiza un estudio riguroso, a través de la Historia política y cultural de la España del siglo XIX. El autor busca entender las raíces de España como nación e identidad. La obra de Álvarez Junco se estructura en cuatro partes bien diferenciadas para una fácil lectura.

En la primera parte, Álvarez Junco expone los orígenes de la identidad moderna, poniendo su énfasis en el surgimiento del “patriotismo étnico”. Este concepto es más adecuado que el de “prenacionalismo” (pág.62). El autor comienza con una exploración sobre los elementos culturales desde la Edad Media. Esto ha permitido forjar una identidad colectiva que responde al sentimiento de españolidad, como por ejemplo, con el caso de la Reconquista. El historiador busca analizar el verdadero significado del nacionalismo y del sentimiento español. Álvarez Junco cree que este problema tenía sus raíces desde tiempos medievales y que ha llegado a la modernidad, centrada principalmente en la Monarquía (págs.64-65). La formación de ese “patriotismo étnico” estuvo marcado por numerosos desafíos que heredaron los liberales del siglo XIX, cuando intentaron llevar a cabo un proyecto nacional (págs.144-145).

El segundo punto de la obra, que trata sobre “La nacionalización de la cultura”, representa un espacio notable en el libro (págs.187-281). Los inicios del nacionalismo español contemporáneo se remontan a 1808. En este año se inició la Guerra de la Independencia. Álvarez Junco nos presenta una reinterpretación crítica de la construcción nacionalista española en tiempos contemporáneos (pág.187). Posteriormente, este hecho se utilizó como arma política y sirvió para moldear la mitología nacional (pág.227).

Los liberales, reunidos en las Cortes de Cádiz, tenían un nuevo proyecto acorde a las circunstancias históricas cambiantes. Hasta ese momento, la Monarquía era la institución primordial del patriotismo étnico, pero en los nuevos tiempos era necesario crear un nuevo mito político que pudiera hacer sombra al Rey. Esta nueva mitología debía poseer unas identidades colectivas para conformar una política distinta, en la que la soberanía nacional correspondiese al pueblo español. A pesar del elitismo de la política liberal, el populismo le dio una importancia distinta a 1808, cargándola de heroísmo popular y patriotismo.

Actualmente esto es tema de debate entre los historiadores del nacionalismo. No obstante, Junco piensa que lo importante es que la gente había creído lo que sucedió y que la Guerra de la Independencia quedó plagada de rasgos populistas (págs.209-213). La construcción del mito de 1808, y su posterior avance en la Guerra de la Independencia, facilitó el desarrollo de un proyecto político marcado por el comienzo del nacionalismo español. Más tarde, Álvarez Junco hace un análisis del “nacionalismo cultural” y de la labor nacionalizadora por parte de las élites liberales hacia el resto de población.

Este panorama transformó la propia historia nacional y la memoria colectiva, por medio de la mitificación del pasado en todos los aspectos culturales (págs.266-271). El historiador piensa que el triunfo de la nacionalización cultural supuso el éxito de las élites políticas, que habían ido formando a España desde los inicios del siglo XIX. Junco cree que existe un problema con la élites laicas y urbanas, pues estaban reconfigurando la cultura de cara al nacionalismo (págs.272-274). Estos grupos intentaron eliminar las creencias tradicionales, que chocaban con el nuevo orden nacional y cultural. No obstante, no se tuvo en cuenta a la religión.
Por ello, Álvarez Junco le dedica la tercera parte, la más extensa del libro (págs.305-465). El autor propone exponer el pensamiento conservador y reaccionario a lo largo del siglo XIX, en respuesta al nacionalismo liberal (págs.305-306). Si bien es cierto que al principio se oponían a esta ideología, lo cierto es que hubo una evolución por parte de las élites conservadoras por alinear el nacionalismo con el nacional-catolicismo, poniendo en segundo plano el nacionalismo liberal (pág.387).

El nacionalismo hace nacer a las naciones. El nacionalismo contribuye de forma muy importante a formar la propia nación, que reivindica su sentimiento hacia algo propio. El historiador nos presenta un recorrido histórico desde la Edad Media y los tiempos de Recaredo, para poner de relieve los antecedentes entre la identidad nacional y la religión católica (pág.417). Hasta mediados del siglo XIX, el catolicismo era el centro de planteamientos ideológicos, pero no de los pensamientos nacionalistas. Sin embargo, en la práctica, desempeñó un papel de vital importancia en la propia identidad española. El Romanticismo sentó las bases para la colaboración estrecha entre la religión católica y la cuestión nacional, en el contexto de los nuevos profesionales de la política conservadora (págs.433-434). En este período, hubo personajes importantes como Cándido Nocedal o Jaime Balmes, quienes promulgaron el nacionalcatolicismo (pág.458).

Tras la muerte de Fernando VII, Álvarez Junco llega a la figura de Marcelino Menéndez Pelayo. Este personaje construyó una versión católica y conservadora del nacionalismo. De esta manera, se produjo una “reinterpretación de la tradición”. Es decir, volver a pensar en la memoria colectiva y los mitos nacionales. Con esto, se reinterpretaron acontecimientos como la invasión de Napoleón, o bien, la Guerra de Marruecos, que se basó más en una política de prestigio por parte de O’Donnell (pág.509-510). Este político presentó a la guerra como una Cruzada contemporánea contra los moros, pero en definitiva, se combinó la teoría nacionalista con la religión.

El cuarto punto, nos otorga una visión general de los éxitos y fracasos del nacionalismo español a lo largo del siglo XIX. Álvarez Junco nos expone una concepción acerca del débil Estado liberal. El Estado tuvo dificultades para llegar de forma política y cultural a las masas sociales (págs.533-534). No obstante, las élites culturales tuvieron una acción más efectiva. El Estado era la materialización física de la nación, compuesta por nacionalistas que poseían sentimiento y movimiento propio.

La nación no es un concepto unionista, sino que lleva implícita a las clases para sí, que desarrollaron un sentido de identidad, basada en la lengua y en la Historia. Tras varios intentos desastrosos, el nacionalismo del siglo XIX se vio limitado por un Estado realmente débil. Los políticos eran legítimos, pero incapaces de conformar instituciones públicas que fomentaran la socialización política, o bien, un proyecto educativo que supusiera una identidad nacional sólida (págs.545-547). La alfabetización suponía llevar a cabo una centralización de la cultura, pero este vacío tuvo consecuencias visibles en el siglo posterior.

El siglo XX empezó con políticas regeneracionistas y cambios en los temas nacionales tras el “Desastre del 98” (págs.584-589). No obstante, estos reformadores esperanzadores se enfrentaron a un siglo cargado de nacionalismos periféricos, dictaduras militares o guerras civiles (pág.600). Existe un debate variado con distintas perspectivas sobre las naciones, los nacionalismos y la idea de España en el siglo XIX. Cada vez existen más estudios interdisciplinares sobre el nacionalismo. Los conceptos de nación y nacionalismo encierran muchos significados, que no pueden ser tomados a la ligera ni ser universales. Álvarez Junco ha realizado una gran obra de interés general, pero igualmente, debe ser cuestionada y llevada a crítica.

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