Reseña y comentarios sobre “El asombroso viaje de Pomponio Flato”

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Algunos dicen que el libro “El asombroso viaje de Pomponio Flato” es humorístico, yo diría que es ingenioso. Divierte y por momentos hace reír, pero no porque sea, a mi juicio, muy cómico, sino porque es inteligente. Esta novela de Eduardo Mendoza es fiel a su estilo y lo que se dice comúnmente de sus libros e historias, que son divertidas, irónicas y digeribles. Se nota que Eduardo Mendoza ha investigado la historia del Imperio Romano y Judea, su cultura y costumbres. El protagonista de la novela es Pomponio Flato, un romano de la clase social ecuestre (Los équites) que ha ido cerca de Siria en busca de unas legendarias aguas que proporcionan sabiduría. Cuenta sus aventuras en una carta dirigida a otro romano de nombre Fabio. La historia transcurre en el siglo I en Galilea, una tierra de judíos controlados por el Imperio Romano. Tal vez el autor lo ha apedillado “Flato” porque tiene la digestión muy afectada por el efecto de unas aguas poco relacionadas con la sabiduría; las flatulencias y un doloroso perfil intestinal lo han dejado casi muerto cuando una caravana de Nabateos lo rescata. Anota Pomponio que, a diferencia de los judíos, los Nabateos si se dan por el culo. Supongo que diciéndolo así, textualmente, hace reír a la gente. Pomponio tiene una posición social distinguida, pero en su viaje ya no tiene dinero.

El asombroso viaje de Pomponio Flato
Eduardo Mendoza
Seix Barral.
Barcelona. 2008
190 páginas

Pomponio es un personaje que es a su vez viajero, detective y buscador del conocimiento. Pero además tiene suerte. Una tropa romana lo rescata de los Nabateos. De esa forma llega a Nazaret. Es ahí donde la historia verdaderamente empieza. Hospedado en una paupérrima morada lo visita un niño que a cambio de 20 denarios le pide ayuda para demostrar la inocencia de su padre, condenado a ser crucificado por la muerte de Epulón, un judío acaudalado. El niño se llama Jesús y su padre José, que es el carpintero del pueblo. Pomponio primero le advierte que él no es un sabio y que solo se dedica al estudio de la naturaleza, donde la justicia no existe. Al inicio no acepta, pero los 20 denarios le irían bien. Se compromete entonces a ayudar al niño Jesús, el cual se dirige a Pomponio diciéndole “Raboni” (del hebreo o arameo “Rabbuní” = Maestro). Pomponio le responde:

“aunque no oculto mi inclinación por la filosofía, solo soy un estudioso de las leyes de la Naturaleza, lo que Aristóteles denomina con propiedad un fisiólogo. Y si algo he aprendido es esto: que la Naturaleza no es justa ni la justicia es parte del orden natural” (2008: 30).

Por una parte, es una novela de intriga, casi policiaca, porque el objetivo y el hilo que teje la lectura es la resolución de un crimen. Por otra parte, es una historia más de romanos. Debería haber un subgénero llamado “novela romana”. Esta novela no es muy original en su argumento, pero si profundiza sobre la naturaleza humana: es el caso de un hombre pobre injustamente inculpado por la muerte de otro hombre, pero adinerado. El condenado, José el carpintero, no revelará las razones de la injusticia debido a sus férreos principios morales, así que debe haber otro personaje, su hijo Jesús, que resuelva o ayude a resolver el caso. Huellas y confesiones inesperadas ayudarán a aclararlo todo. Pero lo característico de esta novela es que sobre esa estructura el autor ha puesto unos personajes, principales y secundarios, con un alto contenido simbólico.

Cubierta de la novela El asombroso viaje de Pomponio Flato

En la narración también aparece María, la madre de Jesús, es nombrado su primo Juan, y el padre de este último, Zacarías, que expresa su profecía sobre la pronta llegada del mesías. También es mencionado Herodes Antipas, tretarca de Judea y Perea. Otros personajes como Zara la samaritana, puta de profesión con el don de la escucha y el secreto, además de tener cualidades espirituales, su hija pequeña llamada Lalita que congenia profundamente con el niño Jesús, el romano Apio Pulcro, el mendigo llamado Lázaro y el malhechor Teo Balas que se cambia el nombre a Barrabás, son nombres que generan ecos a la hora de leer esta novela.

No obstante todos los personajes secundarios, la novela transcurre principalmente entre Pomponio y Jesús. Ellos se van acercando a la resolución del caso, aunque todo indica que será imposible salvar a José de la crucifixión. En medio de los pasos que da el caso, el personaje del niño Jesús ejerce un efecto simbólico tan severo que me atrevo a decir que, por lo menos en estas latitudes occidentales, los lectores esperamos o sabemos que todo se aclarará y que, si bien Pomponio es el que encuentra la respuesta a las preguntas, Jesús guía, influye, dispone, encamina, ejerce. Evidentemente, es una novela de ficción teológica, se erige como un pasaje apócrifo de Jesús de Nazaret cuando aún no era el cristo de los judíos. Con todo, las aventuras de Pomponio atrapan y la novela no peca de tener un sesgo cristiano. Principalmente porque la cuenta Pomponio el romano, desde su cosmovisión grecorromana.

El relato es acompañado de ingeniosos pasajes como aquel en el que casi desfallecido por el hambre y el cansancio se le aparecen a Pomponio una zorra y un cuervo con un queso; antes de aceptar darle el queso, el cuervo dice “¿Y si en vez de darle el queso le doy por el culo?” y unas líneas más abajo dice la zorra: “Vamos a proponerle un acertijo. Di, Pomponio ¿qué está sobre el hombre y bajo el hombre, antes de la vida y después de la muerte? (2008: 75).

Eduardo Mendoza ha tenido que incluir una nota aclaratoria al final, retiñendo que la obra es una ficción, aunque algunos pasajes y hechos corresponden al concenso histórico. Otras novelas históricas, como La forma de las ruinas, también incluyen este tipo de aclaraciones al final. Pero El asombroso viaje de Pomponio Flato no podría catalogarse directamente como novela histórica, tal vez como una parodia de novela histórica. Es una novela amena, agradable, abierta a todos los públicos y rápida de leer. No tiene un cesgo cristiano, repito, pero tampoco es contra cristiana. Todo lo contrario, es una novela que entra fluidamente en la mente de cualquier persona de cultura judeocristina, principalmente porque al leer esta novela el lector tiene una intuición sobre el final y conoce, además, lo que pasará después con la vida de Jesús, José, María, Juan, Zacarías, Lázaro y Barrabás.

Contracubierta de El asombroso viaje de Pomponio Flato - libro de Eduardo Mendoza

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